Evolución de Preferencias Electorales en el 2006 y 2012; ¿Cómo se comportarán las del 2018?


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Roy CamposNúmeros, Opinión y Política

Medir las preferencias electorales, aun cuando falten muchos meses para las elecciones, se ha vuelto una práctica común (en todo el mundo es igual) porque sirve para que los partidos y aspirantes orienten estrategias y posturas ante temas nacionales, y para que analistas y medios de comunicación generen una crónica de los errores y los aciertos de los partidos o el surgimiento de nuevas fuerzas. Asimismo y de manera normal, los simpatizantes de los partidos que no son favorecidos en una encuesta acostumbran gritar y enojarse porque quisieran siempre verse arriba sin considerar que las preferencias inevitablemente cambiarán, como ha ocurrido en el pasado y, seguramente, de aquí a julio del 2018. ¿Cómo cambiaron en el pasado? Aquí un recuerdo:

Medir las preferencias electorales, aun cuando falten muchos meses para las elecciones, se ha vuelto una práctica común (en todo el mundo es igual) porque sirve para que los partidos y aspirantes orienten estrategias y posturas ante temas nacionales, y para que analistas y medios de comunicación generen una crónica de los errores y los aciertos de los partidos o el surgimiento de nuevas fuerzas. Asimismo y de manera normal, los simpatizantes de los partidos que no son favorecidos en una encuesta acostumbran gritar y enojarse porque quisieran siempre verse arriba sin considerar que las preferencias inevitablemente cambiarán, como ha ocurrido en el pasado y, seguramente, de aquí a julio del 2018. ¿Cómo cambiaron en el pasado? Aquí un recuerdo:

1) Preferencias rumbo al 2006

En febrero del 2004, fecha equivalente a la que hoy vivimos rumbo al 2018, las preferencias parecían adelantar una fuerte competencia entre PRI y PAN, descartando prácticamente al PRD, que aparecía ¡14 puntos! abajo del puntero.

Con el transcurso de los meses el PAN, gobernando en ese momento, se fue desplomando, y el PRD, subiendo, de manera que en agosto del 2005, cuando los partidos seleccionaban candidatos, la pelea, entonces, era cerrada entre PRI y PRD, rezagando al PAN a una tercera posición, ¡había cambiado todo!

Seis meses después, en febrero del 2006, un nuevo giro en las preferencias generado por la selección de candidatos exitosa del PAN y fracasada del PRI mostraba ya al PRD como gran puntero, con ocho puntos por encima del PAN y 10 arriba del candidato del PRI; de esa manera, el partido puntero en el 2004 pasó de +14 a -10 puntos respecto del PRD, en sólo dos años.

Previo a la elección de julio del 2006, las encuestas finales mostraban al candidato del PRD en primer lugar, casi tres puntos arriba del PAN y prácticamente descartando de la pelea al candidato del PRI. Como es claro, las encuestas iniciales no adelantaron ni de cerca la pelea final.

El resultado de la elección lo conocemos, una muy cerrada contienda entre el PAN y el PRD que se decidió en el tribunal electoral y que dejó humillado al entonces candidato del PRI. El saldo en dos años y medio fue una caída del PRI de más de 15 puntos, un incremento del PRD de 12 puntos y un PAN que después de caer pudo recuperarse y mantener su fuerza.

2) Preferencias rumbo al 2012

En febrero del 2010, fecha equivalente a los febreros del 2004 y del 2018 con las encuestas conocidas hoy la preferencia mostraba un impresionante 57% para el PRI que ya tenía candidato perfilado y que claramente aventajaba por más de 30 puntos tanto al PAN como al PRD. Como hoy sabemos, este escenario estuvo muy lejos del final.

A lo largo de dos años, la preferencia por el PRI fue poco a poco disminuyendo y, en febrero del 2012, al iniciar campañas, ese partido seguía arriba pero había caído nueve puntos porcentuales, el PAN subió seis y el PRD cinco, las distancias disminuyeron pero la ventaja seguía siendo amplia y el orden se mantenía como PRI-PAN-PRD.

En junio del 2012, las encuestas mostraban cómo las preferencias se habían movido de manera rápida e importante, el PRI caía otros siete puntos y el PRD subía ocho puntos superando claramente a la candidata del PAN, la ventaja inicial de más de 30 puntos del PRI sólo era ya de 10 y el orden inicial ya había cambiado rezagando al PAN.

Conocemos el resultado, por primera ocasión en tres elecciones el ganador en las encuestas coincidió con el ganador de la jornada (lo que no pasó en el 2000 ni en el 2006), pero la ventaja final que reflejó la elección fue mucho menor a la inicial; el PRI perdió dos puntos en los últimos días previos a la votación y 18 en dos años y medio; el PRD ganó 14 en total en ese periodo quedando a sólo siete puntos; la distancia PRI-PRD pasó en 30 meses de +39 a +7, y, al igual que lo ocurrido en el 2006, el orden se alteró.

3) Preferencias rumbo al 2018

Hoy las preferencias efectivas muestran por partido una ventaja prácticamente de 11 puntos del PRI sobre el PAN que aparece en segundo lugar y rezagan al PRD y a Morena peleando el tercer puesto. Cuando se les pone nombre a la posible boleta ningún partido logra ventajas mayores a cinco puntos. La experiencia nos dice que sería absurdo pensar que el escenario que hoy vemos en las encuestas se parecerá no sólo al resultado, sino a las encuestas del 2018, estamos apenas en los primeros escarceos y ahora hay nuevos jugadores: alianzas partidistas, partidos políticos como Morena, y figuras independientes que congregan a ciudadanos hartos de los políticos pero con ganas de participar. Repito: es absurdo enojarse hoy o apostar por las encuestas sabiendo que todo cambiará, aunque seguiremos escuchando a activistas enojados cada vez que no se ven arriba, como si eso pudiera garantizarles algo. Las encuestas no son para creerse, sino para interpretarse, y el activismo debería preocuparse de actuar para mejorar sus números en ellas. Como otras veces he dicho, sirve más aceptar lo que nos dice un espejo, que romperlo.