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La inflación está controlada, en buena medida, por la baja en los precios de los energéticos, y la creación de plazas laborales está cercana a cifras de pleno empleo.

Estados Unidos llega a su fiesta nacional con un claro ambiente de división, de desánimo en muchos sectores sociales por el manejo que hace su presidente, Donald Trump, del gobierno.

El republicano se ha encargado de mantener ese ambiente de polarización de las pasadas campañas electorales en Estados Unidos con sus declaraciones, tuits y memes que invitan a la confrontación, lo mismo contra los medios de comunicación que contra los demócratas.

Ni hablar del trato que dispensa a los mexicanos, alemanes o musulmanes.

Sin embargo, a pesar de esa incertidumbre política generada desde la Casa Blanca, la economía estadounidense atraviesa por un buen momento.

Ciertamente, el crecimiento será inferior a lo previsto, en buena medida porque hoy está claro que la larga lista de promesas que hizo Trump para llegar a la Presidencia parece como muy difícil de cumplir.

La cadena de las maravillas prometidas por el multimillonario para hacer a Estados Unidos grande otra vez empezaban por recortar el gasto público en salud, a través de repeler y remplazar el Obamacare.

Se seguía con una reforma fiscal que implicara menor carga impositiva para las empresas y los más ricos. Y, de paso, impulsar un plan de gasto público que repartiera contratos al por mayor y se gastaran billones de dólares en carreteras, aeropuertos y demás.

Bien, pues a casi seis meses de gobierno todo eso está ausente. Y si bien los mercados bursátiles están a punto de perder la paciencia, la realidad es que el desempeño de la economía no es malo.

La inflación está controlada, en buena medida, por la baja en los precios de los energéticos y la creación de plazas laborales está cercana a cifras de pleno empleo.

Por lo que hace a la política monetaria, el verano parece tranquilo porque no hay entre los participantes del mercado la creencia de que en la reunión de este mes de julio habría algún aumento en el costo del dinero.

Uno de los indicadores que tradicionalmente se ha seguido para tratar de adelantase a los que toman decisiones en el banco central de Estados Unidos es el nivel de creación de empleos.

Este dato lo tendremos el viernes. El número de plazas creadas será importante como siempre, tanto como la tasa de desocupación, pero tal parece que lo más relevante será el nivel de remuneraciones medias pagadas.

Con la cercanía a los niveles de pleno empleo, un punto de interés para la Reserva Federal (Fed) es el aumento en el poder de compra de los trabajadores.

Si bien es labor de la Fed procurar que los estadounidenses tengan empleo, también lo es y de manera destacada que no haya presiones inflacionarias. Un factor de influencia en los precios es el aumento salarial.

Por lo tanto, quizá el dato a seguir el viernes sea el aumento del salario real y de paso dar una leída a las minutas de la pasada reunión de política monetaria de la Fed.

Así que con una economía en crecimiento y sin presiones inflacionarias, los estadounidenses festejan el 4 de julio, a pesar del presidente que tienen.