Minuto a Minuto

Internacional Elecciones en Brasil: Bolsonaro obtiene 49.58 % y Lula 42.25 % al momento
Lula reduce la ventaja de Bolsonaro con casi el 65 % del escrutinio; si nadie logra superar el 50 % de los sufragios, habrá segunda vuelta
Nacional Regulador ambiental del sector hidrocarburos pierde el control de su Instagram
Mientras se resuelve el incidente, la ASEA pidió a sus seguidores y a los regulados por la institución ignorar cualquier mensaje o publicación
Nacional Así fue el desfile por el 205 aniversario de la Armada de México
Ante la presidenta participaron 4 mil 218 elementos —mil 476 mujeres y 2 mil 742 hombres—, quienes presentaron varios ejes de la institución
Nacional Tatiana Clouthier crea ‘Todos Con Conciencia’ y afirma que “Nuevo León no merece ser entregado”
La exsecretaria de Economía llamó a impulsar una “revolución de las conciencias” para pasar de habitantes a ciudadanos
Internacional ¿Por qué las generaciones ‘Z’ y ‘milenial’ no forman una familia?, estudio revela la causa
Seis de cada diez padres y madres consideran que los precios están limitando las oportunidades de futuro de sus hijos

En el debate sobre la iniciativa de reforma constitucional en materia de energía persiste una idea inexacta y confusa: asimilar la idea de Estado a la del gobierno federal. Esta diferenciación es fundamental no solo por razones de claridad conceptual o metodológica, sino para entender de mejor manera la forma como se organiza el gobierno y el Estado en temas fundamentales, como es el energético.

Los analistas que discuten la iniciativa hacen referencia a que es una propuesta estatista, para con ello decir que despoja a la sociedad y a las empresas privadas de un espacio de participación y concurrencia en términos de competencia, que en los tiempos que corren son la mejor garantía para la modernización del sector eléctrico.

En realidad, la propuesta no es estatista sino burocrática gubernamental, esto es, tanto el control, la transmisión, el suministro y producción estarían no bajo instituciones del Estado, como sucede ahora en los dos primeros, sino en manos del gobierno y de su empresa. La diferenciación es necesaria porque la propuesta presidencial propone desaparecer el control del Estado para trasladarlo a la CFE y al gobierno.

Los órganos autónomos son instituciones de Estado cuya condición de independencia del gobierno es para garantizar que el control no sea subvertido por el gobierno, por la empresa estatal o de algún modo por particulares. Se necesita certeza de derechos y también evitar que la empresa pública sea jugador y árbitro al mismo tiempo.

Dar certeza a la inversión privada no solo es conveniente, sino indispensable para el desarrollo del país. El régimen existente de economía mixta tiene como propósito justamente eso, y si bien es aceptable la pretensión de revisar su funcionalidad, es inviable hacerlo tratando de imponer el concepto de lo ideal a la realidad multifactorial del comercio y del mercado.

Confundir al Estado con el gobierno federal y hacer de éste el portador exclusivo del interés público y por ende del control sobre actividades fundamentales, no solo significa retroceder, sino afectar las premisas básicas, en este caso de la industria eléctrica, pero también de nuestro sistema democrático.

Liébano Sáenz

@liebano