Minuto a Minuto

Nacional Habrá 9 concentraciones en CDMX; Movimiento triqui establecerá plantón
Estas son las concentraciones del día que habrá en la CDMX, con posibles afectaciones viales
Nacional Tormenta tropical Polo provocará lluvias intensas en tres estados
Las lluvias podrían estar acompañadas de descargas eléctricas y granizo, además de ocasionar inundaciones, encharcamientos y deslaves
Internacional Hallan 2.9 toneladas de cocaína en Manta, Ecuador, durante toque de queda
Esta y otras medidas no evitaron que Ecuador cerrara 2025 con una cifra récord de 9 mil 283 homicidios, siendo el país más violento en LATAM
Deportes Accidente en Grandes Ligas: pelotazo manda al hospital a Alex Bregman
Present{o una herida debajo del ojo, sangrado nasal e inflamación; fue llevado a un hospital para someterse a radiografías y una tomografía
Economía y Finanzas Carlos Slim, galardonado por su labor en los negocios y la filantropía
El galardón será entregado el próximo 18 de noviembre durante una ceremonia en el Museo Soumaya de la Ciudad de México

Soy un optimista firme, escarmentado pero optimista al fin, sobre la calidad del futuro de México. No abrigo dudas de que si no yo, al menos mis hijos y mis nietos vivirán en un país desarrollado: próspero, equitativo y democrático.

La semana que pasó, sin embargo, echó sobre mi optimismo tres cubetazos de agua fría. Me asomé a las tres peores mediciones de hechos que he visto en mucho tiempo como referentes de nuestro futuro.

Los hechos a que me refiero son en realidad vetas estructurales de un presente indeseable. Anuncian un futuro  más indeseable aún, si no es que catastrófico.

Me refiero, en primer lugar, a los resultados de las pruebas de español y matemáticas en educación media y superior reveladas por el subsecretario responsable, Rodolfo Tuirán.

En segundo lugar, a los daños irreversibles causados por la obesidad en la salud de los mexicanos, resumidos en una serie de reportajes del noticiario de la noche de Joaquín López-Dóriga.

Por último, hablo del Informe País sobre la “calidad de la ciudadanía mexicana”, publicado por el IFE y El Colegio de México, bajo la coordinación de María Fernanda Somuano, que llegó a mis manos a media semana.

A partir de estos registros puede concluirse que la sociedad mexicana está estructuralmente enferma de tres males:

Primero, de las sustancias que la gente mete en su cuerpo: de lo que come. Segundo, de los conocimientos que faltan en su cabeza: lo que no sabe ni aprenden los jóvenes en sus escuelas. Tercero, de las emociones que gobiernan sus instintos colectivos: una acusada desarticulación ciudadana cuyo rasgo cardinal es la desconfianza.

No son hechos que pasan, sino tendencias que nos constituyen como sociedad, por dentro y por fuera, en nuestros cuerpos, en nuestras mentes, en nuestras emociones y conductas públicas.

Y no solo no pasan, sino que no tienen soluciones rápidas. En el caso de acertar en la corrección de estos daños, los efectos benéficos tardarán años en llegar. El deterioro acumulado, en cambio, se quedará con los afectados toda su vida. Son epidemias acumuladas que han hecho mucho daño y prometen hacer más.

Las comentaré en los días que vienen.