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Todo el mundo quisiera que ese 9.1% de inflación anual en Estados Unidos de junio pasado quedara ya en los libros de texto como el punto más alto que alcanzaron los precios en esta burbuja inflacionaria. Lo malo es que los mercados llevan más de un año esperando ese techo.

Los precios del petróleo (WTI) sí han presentado una baja consistente desde sus máximos de 122 dólares del 7 junio pasado hasta los 94 dólares de ayer.

Esta baja sí implica un reflejo directo en los precios al consumidor de gasolinas en Estados Unidos y ese es uno de los precios que mayor influencia ha tenido en los niveles inflacionarios.

Como sea, a reserva de ver el contagio inflacionario en la formación de precios y cómo puede esto verse en una resistencia a tocar un techo, lo cierto es que ese nivel de la inflación general no visto en 41 años va a tener implicaciones en el costo del dinero.

A poco menos de dos semanas de la siguiente decisión de política monetaria del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el barómetro de tasas de la Fed dejaba ver ayer que 51% de los participantes del mercado anticipaban un aumento de 100 puntos base.

La otra mitad de los participantes del mercado, 49%, creían hasta el mediodía de ayer que el aumento sería de 75 puntos base.

Esta referencia fue sólo una fotografía en la jornada financiera de ayer, porque ese barómetro se mueve de forma radical minuto a minuto. Un día antes, el miércoles, mostraba 83% de posibilidades de incremento de 100 puntos base en la reunión de los próximos 26 y 27 de julio.

Pero una semana antes, menos de 1% del mercado veía posible un aumento de un punto porcentual entero, contra 99% que juraba que el incremento que viene sería de 75 puntos base. Esto lo único que refleja es la enorme volatilidad y nerviosismo que hay en torno a la inflación, una posible recesión y la reacción de la Fed allá en Estados Unidos.

Y si así andan los mercados locales estadounidenses, evidentemente que todos los seguidores financieros en el extranjero están vueltos locos.

La nota más destacada ha sido esa relación dólar-euro por debajo del uno a uno para la divisa europea. Pero acá en México, que tuvimos dólares a 19.50 pesos hace poco más de un mes, hoy están de vuelta en los 21 por dólar.

Es evidente que el Banco de México tendrá que seguir a la Fed en sus decisiones, porque además de las presiones inflacionarias locales, la paridad puede convertirse en un factor de presión interna de la inflación.

Solo que para conocer qué deciden en la Junta de Gobierno del Banco de México hay que esperar que terminen las vacaciones de verano, porque en este mes de julio no hay agendada una reunión de decisión de política monetaria.

En el calendario aparece la fecha del 11 de agosto como el día de anuncio de la decisión. Eso implica que pasarán largos 15 días entre lo que determine la Fed y la determinación mexicana. Con todo lo que eso pueda implicar.