Minuto a Minuto

Internacional Elecciones en Brasil: Bolsonaro obtiene 49.58 % y Lula 42.25 % al momento
Lula reduce la ventaja de Bolsonaro con casi el 65 % del escrutinio; si nadie logra superar el 50 % de los sufragios, habrá segunda vuelta
Nacional Regulador ambiental del sector hidrocarburos pierde el control de su Instagram
Mientras se resuelve el incidente, la ASEA pidió a sus seguidores y a los regulados por la institución ignorar cualquier mensaje o publicación
Nacional Así fue el desfile por el 205 aniversario de la Armada de México
Ante la presidenta participaron 4 mil 218 elementos —mil 476 mujeres y 2 mil 742 hombres—, quienes presentaron varios ejes de la institución
Nacional Tatiana Clouthier crea ‘Todos Con Conciencia’ y afirma que “Nuevo León no merece ser entregado”
La exsecretaria de Economía llamó a impulsar una “revolución de las conciencias” para pasar de habitantes a ciudadanos
Internacional ¿Por qué las generaciones ‘Z’ y ‘milenial’ no forman una familia?, estudio revela la causa
Seis de cada diez padres y madres consideran que los precios están limitando las oportunidades de futuro de sus hijos

La competencia dentro de los partidos es una de las grandes insuficiencias de la democracia mexicana. El partido gobernante y su líder moral han hecho público que el mecanismo para seleccionar a su candidato o candidata presidencial en 2024 será a través de una encuesta. El líder del senado, Ricardo Monreal, ha expresado su desacuerdo, se dice víctima de ese expediente y sugiere una forma democrática de consulta a la base.

Las encuestas son un mecanismo sumamente imperfecto para emplearlas en el proceso decisorio interno con el propósito de reemplazar los instrumentos propios de la democracia popular. Ningún país en el mundo, democrático o no, ha optado por tal fórmula para elegir gobernantes. Pero en México, cada vez más, los partidos emplean estos sondeos por el margen que les ofrece a las dirigencias para formalizar una decisión cupular.

La reserva del senador Monreal corresponde a esa experiencia negativa. Más aún, si como ha ocurrido, no se ofrecen las garantías para que sea un ejercicio metodológicamente riguroso, transparente y confiable a los competidores por su validación.

El problema principal de una selección de candidato por encuesta es que tiende a favorecer al más conocido, no necesariamente al mejor ni al más competitivo. Es cierto que las primarias dividen, mucho más si no se tiene la cultura propia de la competencia justa, por esta razón es explicable la reserva de los partidos. Sin embargo, la opción por encuesta ni es democrática ni representa un avance. Los partidos deben optar por la democracia, bien sea representativa con órganos electorales o por la popular, a través del voto de los militantes o simpatizantes.

En 1999, el PRI optó por un modelo de elección primaria para decidir a su candidato presidencial, al tiempo que el PAN por primera vez abandonó el esquema democrático para la definición de su candidato. En la elección constitucional ganó Vicente Fox y perdió Francisco Labastida. Esto no quiere decir que la elección interna debilite, sino que ésta no es suficiente para prevalecer en la contienda, también hay que hacer una buena campaña.

Los partidos políticos se han beneficiado de la democracia, pero han sido omisos en naturalizarla en sus procesos internos.