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El periodista Óscar Merino fue traslado de emergencia a una clínica particular, donde se le reporta grave
Nacional FGR aclara video difundido en redes sobre incidente en “La Muralla”
La FGR informó que por lo ocurrido se están aplicando las medidas disciplinarias correspondientes, conforme al reglamento interno de las instalaciones
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De cara a la revisión del T-MEC, Jamieson Greer será quien represente a EE.UU. en el proceso
Entretenimiento La audiencia de los Óscar cae 9 % hasta los 17.9 millones, su nivel más bajo desde 2022
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Internacional Cuba reconecta su red eléctrica por completo tras el apagón nacional
Después de 30 horas, la compañía estatal Unión Eléctrica de Cuba, restableció el suministro eléctrico en la isla

Este viernes, cerca de las 13:00 h, tiempo del centro de México, Donald Trump y Vladimir Putin se encontraron frente a frente en Alaska. Trump busca un alto al fuego en la guerra entre Rusia y Ucrania.

De acuerdo con el doctor Daniel Zovatto, director de Radar Latam 360 y politólogo: 

Estamos siendo testigos de una nueva etapa en la política internacional, marcada por el predominio de relaciones bilaterales y vínculos personales entre líderes, en un contexto de debilitamiento extremo —cuando no de virtual invisibilidad— del multilateralismo.

En este nuevo “desorden internacional”, la diplomacia se ejerce de líder a líder, particularmente entre las tres grandes potencias. Aunque Rusia se encuentra por debajo de Estados Unidos y China en términos de poder económico y militar global, sigue conservando un estatus de gran potencia, y esta cumbre supone un reconocimiento explícito de ese papel.

Se trata de una diplomacia personalizada, conducida por líderes que proyectan una imagen de fuerza y autoridad —a menudo con un marcado estilo de “macho alfa”— y que se mueven guiados por la lógica de la competencia estratégica y la defensa de sus áreas de influencia.

Este modelo refuerza una dinámica de poder donde el diálogo multilateral queda relegado, y las decisiones más trascendentales se negocian en espacios reducidos, entre pocos actores, con escasa transparencia y un alto componente de cálculo geopolítico. Y para poder participar en este en extremo pequeño y exclusivo club, como Trump le dijo a Zelensky en la reunión de la Casa Blanca, hay que tener “las cartas”.

La imagen en directo de los dos aviones presidenciales (de EE.UU. y Rusia) aterrizando en la base aérea de Alaska, con todo el despliegue de poder que los acompaña, envía un mensaje inequívoco: así es como, de ahora en adelante, se manejarán las relaciones internacionales.

Es una puesta en escena cuidadosamente calculada para mostrar fuerza, marcar jerarquías y dejar claro que la geopolítica del presente se negocia bajo los reflectores del poder duro y la simbología estratégica.