Minuto a Minuto

Nacional Sheinbaum presume disminución de 54% del homicidio doloso en Edomex
El promedio diario de víctimas de homicidio doloso en el Edomex por año presentó una reducción del 32 por ciento entre 2024 y 2025
Nacional Detienen en Playa del Carmen a fugitivo buscado en EE.UU. por fraude
Otmane Khalladi es buscado en EE.UU. por los delitos de fraude electrónico y blanqueo de capitales
Internacional Instituto Nobel reacciona a entrega de medalla de Machado a Trump
El Instituto Nobel destaca que un laureado no puede compartir el premio con otros ni transferirlo una vez que ha sido anunciado
Nacional Defensa realiza tercer vuelo de ayuda humanitaria a Jamaica
Una aeronave Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Mexicana trasladó la última carga de ayuda humanitaria destinada a Jamaica por el huracán Melissa
Entretenimiento Bad Bunny presenta un adelanto de su espectáculo para el Super Bowl
El puertorriqueño se convertirá el próximo 8 de febrero en el primer latino en protagonizar el show del partido más importante de la NFL

En dos días llegó a México lo mejor y lo peor de la política global sobre las drogas. De un lado, el diagnóstico de cómo cambiar la política prohibicionista, hecho por la Comisión Global de Política de Drogas de la ONU, fomentada por varios presidentes de América Latina. De otro lado, la adhesión del gobierno de México al llamado prohibicionista lanzado por Donald Trump en la propia ONU.

Agua y aceite.

De un lado oímos el relato, en días sucesivos, de una doble catástrofe: la producida por la prohibición de las drogas en el mundo y la producida en México. Del otro nos enteramos de que el gobierno mexicano saliente firma el Llamado Global a la Acción sobre el Problema Mundial de las Drogas, que ratifica y exalta los criterios prohibicionistas.

Agua y aceite.

Por un lado, como voz cantante del llamado prohibicionista, Trump pidió el lunes la cooperación internacional para “desmantelar la producción de drogas y combatir la adicción que cuesta la vida a millones de personas en el mundo”. Del otro, como vocero de la causa antiprohibicionista, en una comisión de la ONU, Ernesto Zedillo dijo, en México, el martes: “Encuentro muy lamentable la reunión que ocurrió en Nueva York, presidida por el presidente de Estados Unidos, país que ha sido el líder en las estrategias basadas en la prohibición, donde básicamente se dijo que hay que hacer más de lo mismo sin cambiarlo. Y yo creo que eso no se corresponde con lo que necesitamos”.

La prohibición, abundó el ex presidente, es una política que ha destruido vidas, que ha afectado la salud de la población, que ha fomentado el crimen organizado, debilitado y corrompido nuestras instituciones y empeorado nuestro estado de derecho” (Excélsior, 29 /20/18).

Trump había dicho el lunes: “Las drogas ilícitas están relacionadas con el crimen organizado, los flujos financieros ilegales, la corrupción y el terrorismo… Detengamos todas las formas de tráfico y contrabando que proporcionan la sangre financiera para los cárteles viciosos transnacionales” (Aristegui noticias: https://bit.ly/2OO6AI6).

México votó por la versión de Trump, aunque su realidad sea la descrita por la comisión de la ONU donde participa Zedillo. ¿Estamos locos?, preguntaría Gil Gamés. No: en esto, hoy como ayer, seguimos presos de Estados Unidos y la ONU.