Minuto a Minuto

Deportes Selección Mexicana: Aguirre ya no tolerará más errores ante Corea del Sur
El técnico de México, Javier Aguirre, dejó en claro que a los jugadores ya no les puede pesar el escenario de ser locales en el Mundial
Deportes Partido 1000 en Mundiales se jugará en México: ¿En qué estadio?
Este sábado 20 de junio se disputará el partido 1000 en la historia de los Mundiales en uno de las tres sedes de México
Deportes Marea de colombianos inunda el Estadio Ciudad de México para el debut mundialista ante Uzbekistán
Miles de colombianos vistieron de amarillo el Estadio Ciudad de México para el debut de su selección en el Mundial 2026
Entretenimiento Sabrina Carpenter obtiene orden de alejamiento de cinco años contra su presunto acosador
El presunto acosador de Sabrina Carpenter, William Applegate, alegaba que ambos debían estar juntos para "salvar al mundo"
Internacional Congresistas de EE.UU. alertan sobre injerencia de Trump en elecciones de Colombia
En una carta cuestionan el respaldo de figuras políticas estadounidenses, incluido Trump, al ultraderechista Abelardo de la Espriella

Nuestros primeros años de vida democrática son un proceso cumplido, una primera época que alumbra ya la segunda.

A la manera de la historia de Francia, que registra la existencia de cinco repúblicas, quizá debemos pensar en el cambio político que hemos vivido en México en las últimas décadas como una Primera Democracia, un esbozo fundador que, a fuerza de practicarse, se ha desconfigurado y está cediendo el lugar al confuso pero innegable rostro de una Segunda Democracia.

Nuestra Primera Democracia tuvo dos tiempos:

El tiempo de la llamada “transición democrática”: los años en que se diluyó la hegemonía del PRI y ascendió la pluralidad partidaria no priista.

Y el tiempo de la llegada de la democracia propiamente dicha, la Primera Democracia, cuyo hecho fundador fue la alternancia en el poder del año 2000.

Ese año, por primera vez en la historia del país, el partido o el grupo en el gobierno perdió la Presidencia pacíficamente, a manos de sus opositores, y quedó configurado un horizonte creíble, garantizado institucionalmente, de competencia electoral por el gobierno.

La escena quedó en manos de tres partidos, referentes básicos del electorado de estos años, PRI, PAN y PRD, así como diversos partidos pequeños que crecieron a la sombra de los grandes.

En aquel diseño inaugural, el PRI era el adversario a vencer: el partido dominante en peso territorial, en usos y costumbres y en la cultura política del país.

El PAN era el partido de la oposición histórica al PRI, el partido conservador, de derecha o liberal, que se fortaleció acompañando al PRI de Miguel de la Madrid, Salinas y Zedillo, en su salida del nacionalismo revolucionario, hacia lo que ahora llamamos neoliberalismo.

El PRD fue el partido de la escisión del PRI, una escisión en el centro de la hegemonía política del país. Era la parte del PRI que rechazaba la liberalización y quería volver al nacionalismo revolucionario: una apuesta restauradora envuelta, sin embargo, en la novísima apuesta de futuro de la democracia.

Poco de aquel diseño existe hoy. Y casi nada de la de la emoción fundadora.

[email protected]