Minuto a Minuto

Internacional Trump busca impulsar a Infantino para liderar la ONU, según el New York Post
La propuesta de Infantino se da rumbo a la sucesión de António Guterres, prevista para finales de diciembre
Entretenimiento Robbie Williams aclara que la sustancia blanca de su video viral era una menta
Robbie Williams aclaró con humor que el objeto era una menta, tras las especulaciones de que se trataba de cocaína
Nacional Aeropuerto de Ciudad de México ha incautado 156 toneladas de mercancía ilegal en un año
Entre la mercancía ilegal asegurada se decomisaron más de 400 kilos de drogas y sustancias químicas prohibidas ocultas en más de 200 equipajes
Economía y Finanzas Marcelo Ebrard confía en una ronda bilateral “fructífera” del T-MEC entre México y EE.UU.
"El secretario Ebrard dio la bienvenida a ambos equipos y expresó su confianza en que las conversaciones serán fructíferas”
Economía y Finanzas Analistas privados mantienen en el 1.1% estimación de crecimiento del PIB mexicano en 2026
Para 2027, los analistas mantuvieron su previsión de crecimiento del PIB en 1.8 %, mientras que el Gobierno la ubica entre 1.9 % y 2.9 %

La búsqueda del absoluto de Honoré de Balzac (1834) —que forma parte de La comedia humana— es una novela de búsqueda más allá de las posibilidades del hombre. El personaje principal, Balthazar Claës, deja la vida en ello al intentar un objetivo no humano y perseguir lo imposible: crear diamantes. Una vez que penetra en la búsqueda solo encontrará desasosiego, oscuridad y fracaso. Jamás podrá salir de ello, es como si el maligno lo poseyera y olvidara todo lo que le rodea: familia, caudales, escritura y tan sólo se centrase en la consecución de su empeño imposible. 

Recordé a Balzac al salir de la sala de cine después de haber visto La sustancia, una película de horror y ciencia ficción de Coralie Fargeat. Al cumplir 50 años, la celebrada diva y actriz Elisabeth Sparkle (interpretada por Demi Moore) es despedida de su programa de aeróbics porque buscan sangre nueva, una mujer joven que la reemplace. Sabedora del ocaso de su belleza se inyecta una sustancia elaborada por un laboratorio desconocido que replicará sus células y creará una mejor versión de sí misma: más joven y bella. 

De inmediato llueven más intertextualidades: El Fausto de Goethe, que vende su alma al diablo a cambio de sabiduría infinita y trascendencia en la Tierra. La voz del laboratorio de La sustancia es un Mefistófeles moderno y a la actriz Sparkle no le importan los medios para conseguir el fin. Pero ojo, la actriz dará a luz —a través de un tajo en su columna vertebral convertida en canal de parto— a su mejor versión y alternará con ella su presencia en “la vida real” cada semana. Las instrucciones dadas por el laboratorio es que siempre tenga en mente que a pesar de tener dos cuerpos es una misma mujer. Fargeat también retrata al Dorian Grey de Oscar Wilde: la belleza y la sensualidad son los motores de la vida humana y, mientras la Elisabeth madura (Demi Moore) envejece con celeridad, su mejor versión (Margaret Qualley) despliega una juventud y una belleza fuera de este mundo. Y aquí entra en escena El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert L. Stevenson: la misma persona —a través de una sustancia antídoto— tiene una doble vida donde alterna su profesión de médico serio y compasivo con una criatura lujuriosa y horrenda que da rienda suelta a sus bajos instintos. Las estampas de La sustancia no sólo nos recuerdan grandes novelas sino también filmes como Carrie (1976) y El resplandor (1980).

El aguacero de reflexiones nos interpela: buscamos la belleza a como dé lugar y negamos el paso del tiempo en nuestros huesos. La búsqueda de la juventud es ahora el Santo Grial. Nos inyectamos sustancias para vernos más jóvenes, sembramos de plástico nuestros organismos, cortamos los pellejos sobrantes a través de cirugías que pueden costarnos la vida: arriesgamos lo fundamental por la frivolidad. ¿No sería más sano ir en contra de los estereotipos de belleza sembrados por los medios y hacer las paces con nuestra sublime humanidad?