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A veces el gobernar solo causa estragos.
Florestán.

Nadie calculó, son novatos o militantes, que la presidenta Claudia Sheinbaum llegaría al primer año de su gobierno, el próximo miércoles, en pleno ascenso mientras su antecesor y piezas para la sucesión de 2030, fueran en picada.

          La noche del lunes 4 de junio de 2023, al día siguiente de las elecciones del estado de México, López Obrador cenó con sus seis corcholatas, como les llamó despectivamente porque dijo que él sería el destapador, en el restaurante El Mayor, en la azotea de la librería Porrúa, frente al Templo Mayor, para leerles las reglas del juego sucesorio.

          Y allí se sentaron, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal, Manuel Velasco y el impresentable de Noroña.

          De los seis había, ya desde antes, una finalista in cuore: Claudia.

          No obstante, allí les leyó las reglas de su juego: que renunciaran a sus cargos, no hicieran campañas adelantadas, no usaran recursos públicos, nada de guerra sucia, que las reglas serían las de Morena y que todos las aceptaran como condicionantes para participar, en lo que los seis estuvieron de acuerdo y firmaron el documento que les llevó por escrito.

          Se fueron de campaña y a los tres meses, el 7 de septiembre, se volvieron a reunir en el mismo restaurante, cuando el día anterior Morena había anunciado que Claudia era la candidata, y le entregó un adefesio que llamó bastón de mando, de lo que la presidencia subió una foto de ambos, en   la soledad de la noche pero con el fondo de Palacio Nacional, mandando un mensaje: Quién manda aquí.

Ahora, el miércoles próximo, con una velocidad de vértigo, como siempre, Sheinbaum cumple su primer año en la presidencia y pregunto, quitando a Ebrard, ¿dónde están los de entonces para la sucesión, Andy incluido?

          Descarrilados.

          Y el de Palenque entre la duda y la sospecha familiar, agazapado, escondido, tras el blindaje de su fortaleza.

          Pero no lo den por muerto.

RETALES

  1. CERCA.- Un grupo criminal quiso robar, en Culiacán, la camioneta de los escoltas de la hija del gobernador Rocha Moya en la que viajaba su nieta. Los custodios resultaron heridos, pero salvaron a la niña. Allá sesionaba el gabinete de seguridad;
  2. MILITANCIA.- La presidenta Sheinbaum confirmó ayer lo que le decía a usted el lunes en Radio Fórmula: que pese a los señalamientos del presidente Petro de Colombia, ella nunca militó en el M-19. Otra mentira; y
  3. ENGAÑO.- Todos dijeron que Hernán Bermúdez había sido cesado por sus nexos con el crimen organizado. Pero es falso. El 5 de enero de 2024, el secretario del gobierno de Tabasco, a cargo de Carlos Manuel Merino, José Antonio De la Vega, le hizo un reconocimiento público al aceptar su dimisión y le deseo mucho éxito en su siguiente proyecto. Es decir, nunca lo cesaron, como alardeaban.

Nos vemos mañana, pero en privado.