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No está del todo claro lo que se quiere decir cuando se habla de ‘el silencio de Los Pinos’”, dice Fernando Escalante Gonzalbo refiriéndose al tema de portada de la revista Nexos, que empezó a circular hoy.

El gobierno no es especialmente silencioso, habla bastante. Pero “el silencio de Los Pinos”, según Escalante Gonzalbo, no consiste en que el gobierno no hable, sino en “otra cosa, algo que se echa de menos, un hueco, que se deja sentir incluso en las declaraciones. Más bien: se deja sentir precisamente en las declaraciones, que llaman la atención sobre todo por lo que no dicen. Es como si el Presidente estuviera en otra parte, en otra conversación, que no se entiende muy bien”.

México sigue teniendo pulsiones presidencialistas, señala Escalante Gonzalbo, y por eso el problema se plantea en torno al Presidente, su gobierno y su silencio.

Pero el silencio de los otros interlocutores no es menor. La conversación pública que echamos de menos tampoco fluye de los otros poderes, de la oposición ni de los medios.

El presidente Peña Nieto, a quien se reputaba como un mago impune de la comunicación, resulta ahora un emisor de silencios o de palabras que no dicen mucho.

Extrañamente, continúa Escalante Gonzalbo, la falta de elocuencia o de persuasión del Presidente no aumenta la elocuencia o la capacidad de persuasión de sus interlocutores o sus adversarios.

Quizá lo que está perdido, sugiere Escalante Gonzalbo, no es solo la voz de Los Pinos, sino el acuerdo sobre aquello que debe dominar la conversación pública, como lo dominó, por ejemplo, durante décadas, el tema de la democracia.

Aquella nitidez sobre lo que era importante se ha ido. Sabemos ahora que la democracia no resolvía todo, pero entonces esta certidumbre nos hacía hablar a todos.

“Estábamos equivocados”, escribe Escalante Gonzalbo, “pero estábamos de acuerdo, compartíamos un lenguaje. Eso es lo que nos falta hoy. No sabemos siquiera en qué consiste el problema, no sabemos exactamente qué nos duele, y no hay esa trama de ideas y supuestos compartidos… No compartimos ni siquiera la información. Y por eso no hay nadie que sepa hacer frente al ánimo depresivo, exasperado, ni que pueda hacerse cargo de él”.

(Mañana: “El silencio de Los Pinos”, según JORGE G. CASTAÑEDA)

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