El reparto en el Frente


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Alberto AguirreSignos vitales

Para frenar a Morena, lo que sea necesario. Alejandra Barrales y Ricardo Anaya contuvieron a los rebeldes dentro del PAN y el PRD, accedieron a la sobrerrepresentación exigidos por Movimiento Ciudadano —que además irá por su cuenta en Jalisco y Veracruz en las elecciones locales— y abrieron las puertas de las candidaturas, lo mismo a representantes de la sociedad civil que a los independientes.

Para frenar a Morena, lo que sea necesario. Alejandra Barrales y Ricardo Anaya contuvieron a los rebeldes dentro del PAN y el PRD, accedieron a la sobrerrepresentación exigidos por Movimiento Ciudadano —que además irá por su cuenta en Jalisco y Veracruz en las elecciones locales— y abrieron las puertas de las candidaturas, lo mismo a representantes de la sociedad civil que a los independientes.

El Frente por México va por todas. Barrales y Anaya han garantizado espacios para Emilio Álvarez Icaza y la cúpula de Ahora, el movimiento cívico que enarbola la bandera de los indignados con el sistema partidista. Y también, para el senador Armando Ríos Píter y su Ola Independiente.

¿Pruebas? La reunión de Anaya y Santiago Creel con Álvarez Icaza y Alfredo Figueroa, sí. Pero también que el ex dirigente nacional del PAN adopte el discurso de Ahora, particularmente en el combate a la corrupción y la supresión del “pacto de impunidad”.

Para los “externos” habrá al menos 15 distritos federales reservados. Y otra docena de espacios en posiciones privilegiadas, en las listas pluris. En la idea de impulsar un gobierno de coalición, los partidos integrantes de Por México al Frente (el nombre oficial de la alianza PAN-PRD-MC) buscan construir una mayoría parlamentaria.

La integración de la lista nacional y las dos fórmulas para definir al Senado de la República seguirá la misma lógica del reparto de las candidaturas a las gubernaturas (el PAN lleva mano en Guanajuato, Morelos, Puebla y Yucatán; el PRD en la CDMX, Tabasco y Movimiento Ciudadano en Chiapas, Jalisco y Veracruz). Para el blanquiazul serán 19 candidaturas en primera fórmula, por 12 del PRD y una del MC; en segunda fórmula, 16 serán para el PAN, ocho para el PRD y el resto para MC.

Para la Cámara de Diputados, el PAN seleccionará a los abanderados en al menos 138 distritos, el PRD en 100 y el partido naranja, en 48. Esas cifras son preliminares, en función de las negociaciones con los demás actores políticos.

Salvo Baja California Sur —donde los dos distritos federales tendrán abanderados panistas— habrá un reparto de candidaturas que implica cesiones sobre todo en las demarcaciones donde van como retadores. La prevalencia del PAN en sus bastiones —Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Querétaro, Morelos, Nuevo León, Puebla, Veracruz y Tamaulipas— es análogo a la preeminencia de MC en Jalisco y del PRD en la CDMX, Estado de México, Guerrero, Michoacán y Tabasco.

El reparto fue equitativo en Campeche, Colima, Durango y Nayarit. Y en las entidades donde el PRI es el partido hegemónico —Chiapas, Hidalgo, Guerrero, Oaxaca y Yucatán—, será el PRD que remolque al Frente por México.

De buena fe, sin vicios de consentimiento que pudieran invalidarla, la coalición Por México al Frente tendrá una coordinación ejecutiva con cinco asientos: los presidentes nacionales del PAN, del PRD y Movimiento Ciudadano —con voz y voto—, además del coordinador general de acuerdos y el candidato presidencial.

A menos que Mancera Espinosa simultáneamente funja como el jefe de Gobierno de la CDMX y mediador entre las cúpulas partidistas, no hay forma de que participe en la toma de decisiones en el Frente por México. Eso sí, al menos en lo concerniente a las candidaturas federales, las postulaciones de los candidatos al Senado de la República y a la Cámara de  Diputados serán definidas por las cúpulas partidistas: la Comisión Política Permanente, en el caso del PAN; el Consejo Nacional, en el PRD, y una Asamblea Nacional, en el caso del partido naranja.

Nada de internas, al menos en las 16 entidades federativas y los 150 distritos federales contemplados en esta coalición parcial. Por lo que hace a la candidatura a Presidencia de la República, la asignación se tomó por consenso en atención al peso electoral de cada partido.

El perredismo —que según las negociaciones entre Alejandra Barrales y Ricardo Anaya tendrá mano en la definición de los candidatos frentistas en la Ciudad de México— sesionó anoche para autorizar validar el acuerdo de coalición y la plataforma electoral que postularán sus candidatos a la Jefatura de Gobierno, al Congreso local y a las alcaldías, además de los espacios que quedarán reservados para los “externos” que vayan sumando en las próximas semanas.

Barrales, Armando Ahued y Salomón Chertorivsky son los aspirantes que —si son admitidos como precandidatos— irán a la precampaña. ¿Habrá elección interna o negociación cupular?

La hoy precandidata al Gobierno de la CDMX cerró su administración en el organismo político con números negros; pues de encontrar a su llegada deudas con bancos, proveedores y hasta con el fisco, por un monto que rondaba los 147 millones de pesos, en la actualidad los pasivos del partido se han reducido al mínimo, incluso con un saldo a favor en caja superior a los 5 millones de pesos.

Con este escenario, la nueva administración de Manuel Granados tiene su gasto operativo para el 2018 prácticamente cubierto y, sobre todo, podrá destinar una buena parte de su presupuesto, que asciende a 248 millones de pesos en el siguiente año, para impulsar a sus múltiples candidatos.


  1. Finiquitos, en el PRD

    Con pasivos por pagar con proveedores, multas pendientes con el INE y la ineludible obligación de cubrir salarios de casi medio millar de empleados, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) está en la miseria financiera.

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