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Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo.

Y eso fue precisamente lo que le sucedió a Gerardo Fernández Noroña, el miércoles pasado.

Fue encarado por otro impresentable, el presidente del PRI, Alejandro Moreno que, como Fernández Noroña, tiene fama de peleonero, patán, pendenciero, abusivo, ventajoso, hipócrita, incongruente y de supuestos actos de corrupción.

Lo ocurrido marcará la que será recordada como triste y desprestigiada presidencia del Senado, la de Fernández Noroña.

Él llevó el fango a la Mesa Directiva y la Tribuna y acabó siendo presa de lo mismo. Si por algo será aludido, es por alentar la confrontación y el vituperio, la falta de diálogo y de civilidad, desplazando al entendimiento y la negociación.

Al salvajismo noroñista se le puso enfrente el ADN troglodita del hoy dueño del PRI.

Ni modo, a Fernández Noroña le salió el chirrión por el palito.

Y nadie deberá olvidar que el “valiente” dura hasta que el cobarde quiere y que el que hierro mata, a hierro muere.

Cleptocracia 2.0

Parece que no entienden o de plano les vale madre.

Llevamos todo el verano conociendo los escándalos de gastos onerosos de funcionarios, legisladores y políticos de la 4T.

¡Brotan como hongos!

El periodista Jorge García Orozco, de Emeequis, ha sido acucioso en documentar los excesos de diputados, senadores, gobernadores, funcionarios y otros allegados a la 4T, que juraron apegarse a la austeridad franciscana:

José Ramón López Beltrán posó para una foto usando unas sandalias Gucci Men’s thong sandal with interlocking G, de 880 dólares, en la Riviera Maya.

La alcaldesa de Tepic, Nayarit, Geraldine Ponce, fue captada utilizando aretes y un collar petite Christian Dior, de precio “reservado en boutique”; un reloj Rolex Explorer, de 8 mil 400 dólares; otro Rolex Lady Date Just, de 14 mil 450 dólares, y uno Pasha, de Cartier, de 145 mil pesos.; así como lentes Dita, de 13 mil pesos, y un vestido “Laura”, de Patricia Govea, de 28 mil pesos. Pero sobre todo destaca el gusto de esta mujer a la que se le veía cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador, por las marcas top-top-top, como Van Cleef & Arpels, pues fue captada portando una pulsera de 175 mil pesos, otra de 397 mil pesos y un collar Fleurette Van Cleef & Arpels de 5 flores, de 985 mil pesos.

Layda Sansores, recién desempacada de Europa, fue exhibida usando unos zapatos Louis Vuitton Shake Plattform Sandal, que cuestan 1,280 dólares. También se le vio usando un reloj Cartier Panthére, de oro, de 514 mil pesos.

Y eso sin contar a los legisladores estrella, Diana Karina Barreras y Sergio Gutiérrez Luna, quienes no tuvieron el menor empacho en subir a sus redes sociales costosísimos artículos de lujo de su uso diario, que muchas veces rayaban en lo ridículo.

Y en esta competencia para ver quién se muestra más ostentoso en las redes, sin importar los reclamos de la presidentA, esta semana nos enteramos de que el luchador social en Volvo, compró una casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos, sin que logre justificar plenamente cómo lo hizo.

La polémica surge de si los recursos que ganan y reportan en sus declaraciones patrimoniales les da para eso, o si por sus posiciones de poder gozan de favores y prebendas extra-nómina, que van contra la honestidad que pregonan a los cuatro vientos y parecen no cumplir. ¿Dónde queda la pregonada justa medianía?

El despilfarro y el cinismo cada vez generan más descontento.

Las próximas elecciones federales son en poco más de dos años. Al tiempo.

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