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No vivimos en el mejor de los mundos posibles, como dice Pangloss a su discípulo Cándido. Pero es un hecho que vivimos en el menos violento de los mundos conocidos. Nunca ha habido menos violencia en la historia, nunca las sociedades han sido menos bárbaras que hoy, nunca los seres humanos han sido menos sanguinarios y homicidas.

Esta es la materia asombrosa del libro de Steven Pinker: The better angels of our nature. Why violence has declined? (Penguin 2011). Se trata de un libro largo, denso, fascinante, dedicado a explicar cuánto y por qué ha disminuido la violencia en la historia.

Los hallazgos de Pinker no solo contradicen nuestra percepción de vivir en el peor de los mundos posibles, sino que la niegan abrumadoramente. Desde el punto de vista de la violencia, el pasado del hombre es efectivamente “un país extranjero”, muy distinto del nuestro.

Seis tendencias históricas y cinco fuerzas civilizatorias son responsables de la disminución de la violencia.

Las tendencias son: 1. El “proceso de pacificación” que supone el paso del nomadismo predador a la agricultura sedentaria. 2. El “proceso de civilización” inducido por la monopolización de la violencia por el Estado. 3. La “revolución humanitaria” sembrada en la cabeza y en las emociones de los hombres por los ideales de la Ilustración. 4. La “Larga paz” que vive el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. 5. La “Nueva paz” refrendada por el fin de la Guerra Fría. 6. La gran oleada moral que empieza con la declaración universal de los derechos del hombre, en 1948, y abre la era de la “revolución de los derechos” civiles: de la mujer, de los gays, de los niños, de los animales.

Las fuerzas civilizatorias son: 1. El Estado. 2. El comercio. 3. La feminización de 1as costumbres. 4. El cosmopolitismo. 5. El ascenso de la razón.

El libro de Pinker es cualquier cosa, menos un recetario de optimismos históricos. Es una exploración científica de sólidos pilares matemáticos sobre la violencia  humana.

Mañana, algunas cifras.

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