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El paquete económico del 2018 debe garantizar que se pueda sortear el año electoral con estabilidad

Este viernes llega al Congreso la iniciativa del Ejecutivo en materia económica para el próximo año. La iniciativa de Ley de Ingresos, el proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación y siempre la posibilidad de una miscelánea fiscal.

Deben los partidos políticos resolver el galimatías que traen en la integración del órgano directivo de la Cámara de Diputados para que alguien le firme de recibido a la Secretaría de Hacienda la entrega del paquete.

Porque independientemente de que lo presente o no personalmente el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, lo que hay que evitar es que por esos líos políticos se mande una mala señal sobre el destino del paquete económico del próximo año.

Ese es el único riesgo que enfrenta el presupuesto económico del próximo año, que los legisladores de uno o varios partidos intenten secuestrar las discusiones económicas para dirimir sus pleitos y ambiciones con el paquete económico amordazado.

Por lo demás, las propuestas de ingresos y egresos del 2018 llegan ante diputados y senadores con una mucho mejor cara de lo que solían tener en años pasados de este mismo gobierno.

Nos podremos, de entrada, sorprender el viernes con una expectativa de un crecimiento mayor al esperado para el 2018, junto con una meta de corrección fiscal mucho más ambiciosa que implique una disminución más marcada del nivel de endeudamiento y déficit presupuestal.

En medio de la rebatinga política que se traen los partidos, quizá llame la atención de algunos pocos el esfuerzo de corrección fiscal emprendido este año, pero seguro que a los mercados les podrá gustar lo que vean el viernes.

Sin que sea un año de excepcional crecimiento, lo cierto es que el paquete económico del próximo año puede garantizar que en medio de las campañas políticas se pueda sortear la economía con estabilidad.

La segunda mitad del año dependerá de los resultados electorales. La disyuntiva es que se pueda proyectar un crecimiento mucho más elevado para el 2019 o de plano sentar las bases de una crisis de final de sexenio si lo que se impone es la alternativa retrógrada que nos amenaza.

Hay que recordar que el paquete económico para el 2019 deberá tener el sello del siguiente gobierno, que aunque no estará en funciones, pero le toca meter mano en virtud de qué serán los recursos que le tocará ejercer durante el primer año de la siguiente administración.

Es evidente que los partidos políticos intentarán meter mano al gasto, sobre todo porque el que viene es año electoral. Y es ahí donde será indispensable mantener toda la atención posible a la discusión presupuestal para evitar que los duendes legislativos puedan colar en los dictámenes partidas electoreras.

Si se cuidan esas manos, es un hecho que el Paquete Económico del 2018 debe estar en la lista de las virtudes del siguiente año. No debería, pues, tener dificultades para que la iniciativa de Ley de Ingresos transite en la Cámara de Diputados, después en la de Senadores. Para que después los diputados en solitario aprueben la manera de gastar y todo en tiempo y forma.