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Discutimos en La hora de opinar de este lunes, con Valeria Moy, Leo Zuckermann y Javier Tello, la relación del Presidente con la legalidad. Vinieron a la mesa dos ideas contrastantes.

La primera es que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido siempre una relación ambigua con la legalidad y las instituciones, a las que acepta cuando caen de su lado y rechaza cuando no.

La segunda línea de reflexión es que aquel candidato de la oposición semileal, que aceptaba o mandaba al diablo las instituciones según las necesidades de su deriva política, es ahora el jefe de las instituciones y no puede simplemente ignorarlas.

Este es el Presidente que como candidato dijo reiteradamente que no necesitaba cambiar las leyes, que podía gobernar con las que heredaba. La victoria de julio le abrió otra perspectiva. No solo podía ahora cambiar la ley sino, en algún sentido, todas las leyes que difieren de su proyecto.

Lo que hemos visto desde que asumió el poder es a un personaje dual en cuya conducta política persiste el rechazo a las leyes y las instituciones que no le gustan, pero en el que hay también un frenesí legislativo para rediseñar las leyes y las instituciones que detienen o contradicen su proyecto.

Para este momento, casi todas: las leyes energéticas, las leyes educativas, las leyes penales, las de salud, las de seguridad nacional, las del bienestar social, las de la burocracia federal, las del federalismo, las de los órganos autónomos y las del presupuesto federal.

El presidente que mandó al diablo las instituciones democráticas que finalmente lo llevaron al poder, con las que vivía en un entendido de oposición semileal, construye a marchas forzadas las instituciones que sí le gustan, las que necesita su proyecto presidencialista.

Es un proyecto centralizador que no quiere intermediarios, controles ni contrapesos, y los va desmontando uno a uno.

En su visión de gobierno son un estorbo la pluralidad en el Congreso, la independencia de la Corte y del Poder judicial, los organismos autónomos, la soberanía de las entidades federativas, las organizaciones de la sociedad civil.

Pronto, anuncia un diputado del PT, habrá una ley destinada a regular los medios.

¿Jaque mate?

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