Todo indica que en esta ocasión el estadounidense se pasó de la raya, mucho más de lo que suele hacerlo
ROBERTO VELASCO,
SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:
Ahora sí que no se midió el inquilino de la Casa Blanca.
Todo empezó cuando el Papa León XIV hizo llamados a la paz por considerar “inaceptable” lo expresado por el presidente Donald Trump en el sentido de que aniquilaría a toda una civilización, refiriéndose a Irán. Para el sábado, el Pontífice convocó a una vigilia de oración; sin mencionar a nadie por su nombre, expresó: “Quienes rezan no matan ni amenazan con la muerte”, dijo León XIV. “La muerte esclaviza a quienes le dan la espalda al Dios vivo, convirtiendo su propia persona y su poder en un ídolo mudo, ciego y sordo, al cual sacrifican todo valor, exigiendo que el mundo entero se arrodille ante ellos”.
Y en la homilía del Domingo de Ramos, el Pontífice expresó: “Dios no escucha las oraciones de los que hacen la guerra”, para luego citar a Isaías 1:15, diciendo: “Aunque muchas oraciones eleves, no te escucharé; tus manos están llenas de sangre”.
Palabras fuertes, sin duda. Pero, de acuerdo con funcionarios del Vaticano, no estaban dirigidas solamente a Trump; tenían como destinatarios a Vladimir Putin y a los conflictos bélicos de África. Pero también podría haber existido otro detonador y me refiero a las palabras de Pete Hegseth, secretario de la Defensa, al equiparar el rescate de un aviador estadounidense con los hechos conmemorativos del Viernes Santo.
La reacción de Trump hacia el Papa no se hizo esperar. La noche del domingo censuró duramente a León XIV, calificándolo de “débil en materia de delincuencia”, indiferente hacia el narcoterrorismo, y “terrible en política exterior”. Pero fue más allá al aseverar que si no fuera por él, el Papa no habría sido elegido: “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”. ¿Qué tal?
Y remató en su red Truth Social: “No quiero un Papa que critique al Presidente de los Estados Unidos porque estoy haciendo exactamente para lo que fui elegido, por una victoria aplastante”. Como diría mi abuela, ¡Dios del Huerto!
El Pontífice no se subió al ring y dio por zanjadas las diferencias con pocas palabras: “No le tengo miedo a la administración Trump, ni a proclamar con firmeza el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí”.
Todo indica que en esta ocasión el estadounidense se pasó de la raya, mucho más de lo que suele hacerlo. El domingo y durante el oficio de la misa, el cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, D.C., pronunció una homilía en la que calificó la guerra con Irán de “inmoral” e instó a los creyentes a manifestarse en contra de ella. Recibió aplausos de la congregación, según lo reporta The Washington Post.
Los dichos de Trump caerán bastante mal entre los votantes católicos, esos que lo habían respaldado para su llegada a la Casa Blanca. En febrero, antes de la guerra con Irán, una encuesta del Washington Post-ABC-Ipsos indicó que la aprobación de Trump entre los católicos era de 41%, siete puntos menos que hace un año. Uno puede apostar que esa cifra descenderá varios puntos, en la medida en que el Papa cuenta con opiniones favorables entre su feligresía y que la guerra con Irán ha trastornado la economía de EUA.
Hay otro factor que afectará la aprobación de Trump entre los católicos y los cristianos y es el post que subió a su red social, en la cual él aparece con una vestimenta como la de Cristo, en una actitud de sanación hacia un hombre que está postrado en la cama. Para los católicos eso es una blasfemia. Causó tal revuelo que la Casa Blanca la bajó de Truth Social.
Y todo esto ocurre cuando los negociadores de EUA e Irán se levantaron de la mesa el domingo, dadas sus posiciones irreductibles respecto de la posibilidad de que los iraníes cuenten con uranio enriquecido.
Ahora hay nuevas preguntas sin responder. Si las negociaciones están suspendidas, ¿seguirá o no el cese al fuego pactado hasta el 22 de abril? ¿Qué va a hacer EUA con el estrecho de Ormuz y su amenaza del embargo? ¿Qué va a hacer militarmente Irán al respecto? Si Irán ha sobrevivido los embates de EUA, ¿eso refuerza la posición de los radicales iraníes?
Y cabría agregar: ¿el mundo estaría más seguro sin Trump?
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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