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Me reclaman algunos lectores que hable del heroísmo solitario de Gonzalo Rivas y olvide otros personajes de análoga virtud, como Las Patronas de Veracruz y Juan López Trujillo, llamado Cayetano, en Hermosillo.

Las Patronas son unas mujeres de la localidad de Guadalupe, en el municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz. Han saciado por años el hambre de los migrantes centroamericanos que cruzan su pueblo trepados en La Bestia, el ferrocarril que los lleva al norte, a cuyo paso Las Patronas tiran alimentos que ellas mismas preparan al pie de la vía.

Cayetano se apersonó como vecino curioso en el incendio de la Guardería ABC de Hermosillo, el 5 de junio de 2009, y pudo rescatar de las llamas a tres niños que hubieran seguramente muerto en ellas.

No tengo reserva alguna, todo lo contrario: admiración abierta frente a estos otros casos de altruismo, casos sustantivos también del otro México, el México de la solidaridad cotidiana, que muestra en sus distintas encarnaciones lo mejor del país, lo que explica que el país de cada día siga adelante, sin rendirse a la adversidad, ni diluirse en la indiferencia.

Creo que en ese México capaz de servir a otros sin pedir ni esperar recompensa, por el simple buen impulso de ayudar, hay una reserva moral de nuestra vida diaria que no ha destruido la violencia ni la desigualdad, la corrupción política ni la inseguridad pública ni el desánimo social.

La diferencia entre estos personajes y Gonzalo Rivas sigue siendo clara, por el hecho puro y duro de que Rivas arriesgó y perdió la vida, y su acción alcanza por ello la dimensión del sacrificio.

Lo que une estos casos en su veta más profunda es el de la disposición colectiva, radicalmente desinteresada, a la solidaridad con el sufrimiento o el riesgo de otros.

Son todos espejos virtuosos, indicios de que hay en el fondo del carácter mexicano una fibra moral de alto registro, no calculada, que fluye genuinamente de la vida cotidiana, y dice con transparencia y sencillez algo de lo mejor de México, el México por el que cabe tener orgullo y esperanza.

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