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El comentario se va repitiendo por aquí y por allá, entre los entusiastas y los resignados, entre los villamelones y los enterados: si el PRI tuviera que elegir hoy a su candidato, sería Aurelio Nuño. ¿Cómo se llegó a esto en dos meses y tres días?

Hace un mes, no sin asombro, escribí aquí que el septiembre de Nuño, su debut como secretario de Educación Pública tras salir del invernadero de Los Pinos, había sido sobresaliente: presencia en las escuelas, acciones llamativas, buena imagen mediática, discurso coherente y resuelto, firmeza al actuar y declarar que la reforma educativa se aplicará sin titubeos. Si el objetivo era enseñar que había arribado a la SEP, el objetivo estaba cumplido. Si lo era ir moldeando un personaje fuerte, con identidad, parecía que iba en el camino correcto.

Pero septiembre no dejaba de ser un primer round bien librado. De ahí lo notable del octubre de Aurelio Nuño. No sólo mantuvo el paso, sino que pisó el acelerador hasta convertirse quizá en la figura más atractiva del oficialismo. ¿Quién le disputa hoy ese papel? ¿El secretario Osorio Chong, la canciller Ruiz Massieu, el líder Beltrones?

Desde que el 4 de octubre Nuño fijó los siete ejes educativos, navega con soltura por esa ruta. Estuvo con los gobernadores de Quintana Roo, Yucatán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Michoacán, San Luis Potosí (y ayer con El Bronco), amén de haber sido la estrella de la reunión de la Conago el día 19. Pasó sin despeinarse por la comparecencia en la Cámara de Diputados. Convirtió en noticia incluso la presentación de su equipo en la SEP. Y a juzgar por las notas, entusiasmó a los líderes del Consejo Coordinador Empresarial y la Canacintra, así como al presidente del BID.

A la par de esta suerte de campaña para posicionar la marca “Nuño”, marcó un uno-dos-tres contra las resistencias a la reforma educativa: el 7, protector, dijo en Oaxaca que los maestros no deben tener miedo, porque nadie puede obligarlos a hacer algo que no esté en sus atribuciones; el 14, implacable, informó que se descontaría el día a los 85 mil maestros que no asistieron a clases por ir a una protesta; y el 29, benefactor, anunció créditos preferenciales para maestros que saquen notas altas en las evaluaciones de promoción y permanencia de los tres últimos fines de semana de noviembre y el primero de diciembre.

Será en esos cuatro fines de semana donde, seguramente, la CNTE se juegue una batalla decisiva. Si Nuño llega a las vacaciones de fin de año con esa batalla ganada, la figura del secretario de Educación Pública se agigantará y quedará en posición de privilegio en el inicio del 2016, año del banderazo rumbo al 18.

No sé si en el gabinete peñanietista y el PRI estén de plácemes por la velocidad con que se ha movido Nuño. Pero negar que a la par de la reforma educativa se va forjando la que parece ser una candidatura sólida, sería tener un serio problema con la realidad.

MENOS DE 140. Sin prisa en ninguno de los tres poderes, la designación de los dos nuevos ministros de la Corte se va para 2016.

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