Minuto a Minuto

Internacional Al menos dos muertos y 37 heridos deja accidente en exhibición de vehículos en Colombia
El hecho ocurrió en el Boulevard Rose, un sector de ocio y recreación de Popayán, capital del departamento del Cauca
Internacional EE.UU. movilizará más de 100 aeronaves y buques para escoltar a barcos atrapados en Ormuz
La misión comenzará el lunes, avisó Trump en un mensaje en Truth Social, después de que "países de todo el mundo" solicitaran la ayuda estadounidense
Internacional Venezolanos responden al llamado de Machado y exigen la liberación de los presos políticos
Cientos de personas se concentraron este domingo en varias ciudades de Venezuela para pedir por la liberación de los presos políticos
Nacional En arena nos iremos
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
Nacional Presidenta de la Comunidad de Madrid inicia su visita a México
La visita de Díaz Ayuso, que se extenderá hasta el 12 de mayo, contempla actividades en Ciudad de México, Monterrey, Aguascalientes y la Riviera Maya

Se discute cuál régimen político se está implantando en México. Quiero unirme a esa discusión.

Empecemos por reconocer que estamos frente a un animal que ya no puede llamarse democrático.

Creo que es un buen punto de partida: importa darle un nombre al nuevo animal, pero importa reconocer de entrada su corazón autoritario.

Dicho esto, hay que tratar de pensar en el tipo de animal autoritario que es, describirlo, entender hacia dónde se dirige, cuáles son sus apetitos y sus reglas, sus fuerzas, sus debilidades.

La primera y más repetida descripción que se oye sobre el nuevo animal es que no es nuevo, sino que lo conocemos bien, pues se trata de un clavado de regreso al viejo PRI. Según esta idea, estaríamos rumbo a la restauración del PRI-gobierno del siglo pasado, el PRI de la “dictadura perfecta”, del presidencialismo metaconstitucional, tal como lo definió Jorge Carpizo.

Aquel presidencialismo no obtenía sus enormes poderes sólo de la Constitución, sino también de su mando sobre un partido político hegemónico, invencible en las urnas por sus trampas, lo cual le daba al presidente un poder casi total sobre la clase política a su servicio, pues era él quien decidía quiénes iban al Congreso, a los gobiernos estatales, al Poder Judicial, a la Suprema Corte. Y quién era Su Sucesor.

Hubo un solo límite institucional, sostenido setenta años, a estos poderes dictatoriales: el presidente no podía reelegirse.

Debía entregar cada seis años sus enormes poderes al sucesor, que empezaba su propia “monarquía sexenal” (Cosío Villegas dixit), con un pago de marcha para los que se iban: podían llevarse todo lo ganado en los años de gracia de su sexenio. Así, cada seis años, había una salvaje “circulación de las élites”, una forma sexenal de “democracia bárbara”, como la llamó José Revueltas.

Creo que el nuevo animal autoritario que camina por México no es el PRI que conocimos. Es algo peor.

Peor en autoritarismo, en corrupción, en ineficiencia, en impunidad. Y en facultades constitucionales.

Para empezar: Morena ha constitucionalizado su autoritarismo, cosa que nunca hizo el PRI.