Minuto a Minuto

Nacional Raúl Martínez Montiel asume mando de la Primera Zona Aérea Militar
Martínez Montiel cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en las Fuerzas Armadas, así como formación en seguridad nacional
Internacional Trump reaparece en un mitin en Florida tras intento de asesinato: “No debería estar aquí”
"Debería estar en una instalación segura, donde pueda cumplir mi mandato tranquilamente", dijo Trump ante una multitud de simpatizantes en Florida
Nacional Decomisan 50 toneladas de autopartes robadas en Ciudad de México
Autoridades aseguraron 50 toneladas de autopartes y detuvieron a Pablo ‘N’, un presunto líder de una célula delictiva en la GAM
Nacional “Ningún gobierno extranjero puede entrar en nuestro territorio”: Sheinbaum
En la inauguración del ecoparque 'La Ceiba' en Palenque, Chiapas, la mandataria subrayó que la fortaleza de México es su gente y sus principios
Internacional Reabre Ben’s Chili Bowl, el local favorito de Obama en Washington
Ben's Chili Bowl celebró la reapertura con una fiesta con música y globos, en la que participaron Virginia Ali y la alcaldesa, Muriel Bowser

Nos enorgullece nuestra democracia, y no hablamos mal de ella.

Nos enorgullece en particular el instituto autónomo que organiza nuestras elecciones, porque efectivamente las organiza.

Entrena y despliega cada tres años a millones de ciudadanos que administran y vigilan las casillas, reciben y cuentan los votos, son agentes tranquilos, conductores neutros de la materia incendiaria por excelencia que son los votos, la entrega colectiva y anónima del poder.

Hay un timbre de orgullo particular en el esquema de financiamiento público de nuestra democracia.

Decidimos aquí que el dinero privado no entrara a financiar a los partidos, pues el dinero privado corrompía las elecciones, en particular el del narco. Se decidió que no hubiese sino financiamiento público, con unas cuantas excepciones de montos menores.

La realidad mostró luego que la mayor parte del dinero público que se daba a los partidos se iba a los medios de comunicación privados.

Se decidió entonces expulsar a los medios privados de la renta electoral y darle a los partidos tiempo gratuito de mensajes políticos por radio y televisión.

Nadie redujo de la cuenta pública de los partidos el dinero que gastaban en los medios. Se quedaron sin pagar a los medios y con el dinero público que antes pagaban.

La mala noticia para nuestra democracia es que este sistema de financiamiento ha traído a la escena el peor de los mundos posibles: grandes subsidios para los partidos (este año poco menos de 500 millones de dólares) y un gigantesco mercado negro electoral.

Nuestra democracia gasta mucho dinero público, pero juega sus verdaderas cartas de triunfo en un palenque de dinero negro que es el que marca el destino de las campañas y el verdadero poder de triunfo de los candidatos que participan en ella.

Para sentarse en las apuestas de ese palenque hay que traer mucho más dinero que el que otorga y autoriza la autoridad. Como nunca, nuestra democracia es una subasta pública de puestos al mejor postor.

Mañana, una investigación ranchera sobre el particular.