Minuto a Minuto

Nacional Extienden cierre de aeropuertos de Puerto Vallarta y Manzanillo por huracán ‘Simon’
La extensión responde a las condiciones meteorológicas asociadas al huracán 'Simon’ y al lento desplazamiento del fenómeno
Internacional Netanyahu exige investigar y procesar a los participantes del documental ‘NAZA’
"La película construye una narrativa falsa, engañosa y sesgada que difama al Estado de Israel y a las Fuerzas de Defensa de Israel a nivel mundial", afirmó Netanyahu
Nacional Huracán ‘Simon’ provoca cierre de puertos en seis estados del Pacífico mexicano
Protección Civil llamó a extremar precauciones cerca de ríos y arroyos de respuesta rápida, por riesgo de inundaciones y deslaves
Nacional Nueve detenidos por marcha contra agua contaminada en Guadalajara
Miles de personas en Guadalajara se manifestaron este domingo para exigir una alerta sanitaria por la mala calidad del agua que reciben en sus casas
Internacional Perros atados, heridos y sin agua, la otra realidad de la crisis de indigencia en Los Ángeles
Durante décadas, Skid Row ha sido el epicentro de la indigencia en Los Ángeles; ahí viven más de 4 mil 200 personas sin hogar y sus mascotas

En economía se conoce como incentivo perverso a toda política o acción que, pese a buscar un bien, termina provocando el efecto contrario. Steven D. Levitt lo resume con precisión: “cuando las reglas recompensan lo equivocado, los resultados se tuercen”. En la India colonial, por ejemplo, se pagaba por cada cobra muerta; poco después, la gente empezó a criarlas para cobrar la recompensa.

En política pública, el incentivo perverso aparece cuando los programas sociales dejan de empoderar y empiezan a sedar; cuando el apoyo sustituye la iniciativa y la ayuda se vuelve costumbre. Entonces el bienestar, en lugar de liberar, encadena con suavidad.

Esto no es una teoría abstracta. Los programas sociales de la 4T muestran cómo, sin un diseño cuidadoso, la intención de ayudar puede convertirse en un incentivo que perpetúa la dependencia y la simulación, en lugar de fomentar la autonomía y la responsabilidad de quienes reciben el apoyo.

Y antes de que se levante la ceja: no estoy en contra de los programas sociales. Han ayudado —y siguen ayudando— a millones de personas. Lo que sí creo es que darlos sin control, bajo la bandera de la “universalidad”, los está transformando en un estímulo perverso. Veamos algunos ejemplos.

Las becas para estudiantes, en lugar de cumplir su propósito original, en muchas regiones rurales o semiurbanas se han convertido en la mensualidad de motocicletas, celulares o salidas con los amigos. ¿Y quién resulta beneficiado por esta distorsión? Exacto: uno de los archienemigos declarados de la 4T… los grandes vendedores de motocicletas del país.

Otro fenómeno reciente: paisanos que llevan años viviendo en Estados Unidos —incluso ya ciudadanos— regresan a México para registrarse y cobrar la pensión para adultos mayores, aun cuando trabajan o son jubilados en el norte.

Y un caso más: Jóvenes Construyendo el Futuro. Políticos y empresarios corruptos registran a muchachos y les cobran una “comisión” por mantenerlos dentro del programa.

Podría seguir, pero el punto es claro: los programas sociales de la 4T, sin una evaluación seria de resultados, se están corrompiendo. Lejos de ser una palanca de movilidad social, comienzan a convertirse en un lastre para la economía nacional. Y en poco tiempo, puede que ya no haya manera de financiarlos.

El gobierno presume grandes padrones de ayuda, pero no presume resultados. Habla de becas, pero no de su efecto en el aprovechamiento escolar ni en la eficiencia terminal de los diferentes ciclos educativos. Presume apoyos a jóvenes, pero no cuántos de ellos hoy tienen empleo formal o un negocio propio. Regala libros, pero los niveles de lectura caen.

Dicen que son buenos porque son populares. Pero la popularidad no es sinónimo de eficacia. Mientras el gobierno no pueda demostrar resultados tangibles, cada peso invertido será dinero arrojado a un pozo sin fondo. Un incentivo perverso que terminará corrompiendo la economía.

En el tintero:

Cero y van tres. La presidenta Sheinbaum presentó el tercer plan de paz para Michoacán. Ojalá este gobierno logre lo que Fox, Calderón, Peña y AMLO no pudieron.

Durante la presentación del Mundial de fútbol —que se organiza en conjunto con Estados Unidos y Canadá— la presidenta habló de abrir canchas y organizar un “Mundialito Social”. Presidenta, ya va tarde: faltan siete meses.

Dame tu opinión:

@mcamachoocampo
[email protected]