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Antes que el gobierno de México, el de EU envió a Cuba ayuda humanitaria. La diferencia es que EU la mandó a la Iglesia Católica, que la entrega directamente a los cubanos; mientras México la mandó al régimen, que la vende a través de la cartilla de racionamiento.
El sábado, México envió 814 toneladas; el jueves, EU envió arroz, frijoles, pasta y lámparas solares por seis millones de dólares. Los cubanos creen que EU los ayuda a ellos, y que México apoya al gobierno, que lucra con los insumos, porque se los vende.
Ayer, el gobierno acomodó a los turistas extranjeros en determinados hoteles para venderles los alimentos de manera concentrada; mientras a la ciudadanía le avisó que habrá surtido en los centros de venta por la cartilla de racionamiento.
La dictadura vende las ayudas humanitarias. Un caso involucró el apoyo de México por el huracán Melissa: una tienda de venta en dólares, en Calzada de Vento y Avenida Camagüey, La Habana, vendió arroz y garbanzo con la etiqueta Hecho en México.
En otras tiendas vendieron bolsas de alimentos con el sello de la embajada de República Dominicana, como evidencia de que habían sido donados por ciudadanos dominicanos, pero la dictadura no los regaló a los damnificados cubanos, sino que se los vendió.
Como sea, las donaciones de alimentos y medicinas, como las recientes 814 toneladas de México, llegan a la cúpula castrista, que prioriza su distribución a las organizaciones políticas de control social de la población y al Ejército. Sólo después, es que va a las empresas estatales de venta.
En septiembre de 2017, Cuba admitió que vendió la ayuda humanitaria recibida tras el huracán Irma. Mediante una resolución ministerial explicó: “No se cobra a la gente el producto que recibe, pero sí se le cobran los gastos de distribución y transporte que hace el gobierno”.
Otras ayudas son confiscadas, como los envíos solidarios de los exiliados de Miami destinados a cinco mil familias de zonas marginadas, en 2020: fueron retenidos en el puerto del Mariel, y no se entregaron a la gente: decenas de toneladas de leche, atún, frijol, aceite… desaparecidas.
En mayo pasado, el gobierno vendió en dólares botellas de aceite donadas por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, con la etiqueta Prohibida su ventaen inglés, árabe, español, chino, francés y ruso. El gobierno dijo que fue por error, y que repondría las botellas, pero nunca lo hizo.
Se trata de una trampa de Estado lo que hace el gobierno cubano con las ayudas humanitarias de comida, al venderlas a su propio pueblo. Igual que con el petroleo que le regalan: vende más de la mitad en el mercado mundial.
Un gobierno zángano.