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Cada día rejuvenece más el editorial del Financial Times sobre la cancelación por parte de López Obrador del aeropuerto de Texcoco: “Es la peor estupidez de un presidente en la historia económica”. Hoy, Estados Unidos le cobra la factura a Sheinbaum.

López Obrador gastó 20 mil millones de dólares en cancelar el aeropuerto de Texcoco y sustituirlo por el desolado AIFA. Y compró la quebrada Mexicana de Aviación que, de enero a marzo, ganó 91 millones 244 mil pesos y gastó 270 millones en operar. Un fiasco.

Para levantar el muerto que es el AIFA, mandó para allá los vuelos de carga, con la promesa a los socios del T-MEC de que rodearía el AIFA de supercarreteras y vías férreas: el primer mundo en Zumpango, donde el 60% de la población vive en la pobreza.

Pero López Obrador le incumplió a sus socios del T-MEC a cajas destempladas: lo único que hizo fue el montaje de un trenecito que sólo existió en un video. A causa de su mentira, hoy EU amaga el veto a

a vuelos mexicanos y prohibición de alianzas.

EU quiere que los vuelos de carga regresen al aeropuerto de la CDMX (de donde los sacó López Obrador) porque el AIFA sigue en medio de la nada, y es casi imposible trasladar por tierra las cargas de mercancías que llegan al AIFA, vía T-MEC.

Y México es poco económicamente sin el T-MEC: en 2024 tuvo un superávit de 172 mil millones de dólares en su comercio con EU. Y es de EU de donde sale para las becas que sostienen a la 4T en el poder, pues, además, le llegan 64 mil millones en remesas.

EU afirma que López Obrador ignoró sus peticiones reiteradas para aclarar o modificar su orden de sacar el tráfico de carga del aeropuerto internacional de la CDMX y reducir los horarios para vuelos de pasajeros disponibles en esa terminal.

La respuesta de la 4T llegó a través de su correo de la política real (la Mañanera es sólo propaganda vacía para los militantes de Morena). La Jornada publicó:

Ahora sí se la voló: ¿por qué un país soberano no puede decidir sobre la organización de su espacio aéreo”.

Pero un país no puede violar acuerdos con sus socios, que lo obliguen a cumplir lo que firmó. Bueno, sí puede hacerlo a fin de cuentas, pero tiene que pagar por ello. Para EU, la ley es la ley.

Tras la cancelación del aeropuerto de Texcoco, México vuela en piloto automático: de 2% de crecimiento anual que traía hasta 2018, ahora crece cero por ciento. Y tuvo que endeudarse por 18 billones de pesos.

Ningún país supera una hecatombe así.