Minuto a Minuto

Internacional Hallan culpable en EE.UU. a paquistaní de conspirar para asesinar a Trump
Asif Merchant aseguró desde la silla de los testigos que se vio obligado a aceptar contratar sicarios en EE.UU. -que resultaron ser agentes del FBI- por temor porque su familia en Irán había sido amenazada, que no lo hizo "por voluntad propia"
Deportes Cristiano Ronaldo completará la recuperación de su lesión muscular en España
El periodista italiano de deportes Fabrizio Romano reportó que la lesión de Cristiano Ronaldo es más grave de lo esperado
Nacional Sheinbaum resalta avances en seguridad en Jalisco; revela Plan Kukulkán rumbo al Mundial 2026
“Ha habido una extraordinaria coordinación, un trabajo conjunto y estamos aquí para decirle a todas y todos en Jalisco que estamos juntos, trabajando por la paz, la seguridad y el bienestar”, aseguró Sheinbaum
Entretenimiento Harry Styles regresa a la música con una fiesta analógica y televisada en Mánchester
Harry Styles certificó su regreso con el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio, 'Kiss All The Time' y un concierto especial en Mánchester
Internacional Irán lanza una nueva ola de ataques aéreos contra Tel Aviv y otros territorios
La Agencia Tasnim de Noticias, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó de la vigésimocuarta oleada de bombardeos contra "el corazón de los territorios ocupados y Tel Aviv"

Por primera vez, el viernes pasado una protesta de miles de personas obligó a Donald Trump a cancelar un evento en Chicago. No solo hubo pancartas y gritos de denuncia, sino también golpes y detenidos. Demasiados opositores para una más de las bravuconadas de Trump, como cuando dijo que le “gustaría pegarle en la cara” a un manifestante. Ahora, se limitó a explicar la confrontación como el producto de un enojo acumulado por años.

Esa explicación confunde dos tipos de enojo: el que existe con el rumbo del país y el que sus insultos han generado. Lo del viernes no tiene otro culpable que Trump. Es la consecuencia de romper con la corrección política para montarse en un discurso ofensivo, excluyente y discriminatorio.

Es cierto, la gente en Estados Unidos está muy enojada. Pero Trump ha creado culpables y canalizado hacia ellos ese enojo. Para galvanizar a la “furia blanca”, le dio vida a un lenguaje que parecía solo existir en las malas conciencias de algunos norteamericanos. Las expresiones de Trump respecto de los mexicanos, los negros, los musulmanes o las mujeres eran inimaginables no solo en el discurso público, sino también en las pláticas privadas.

Como escribió Jorge Castañeda en otro contexto, en Estados Unidos la corrección política había pasado “de los medios, el ágora y las aulas, a las salas, las terrazas y las alcobas”. Trump revirtió este proceso y, al hacerlo, desató las más bajas pasiones de sus seguidores, enfureció a quienes ha descalificado y colocó a su país en la ruta de la violencia.

La corrección política no es solo una cuestión de etiqueta. Es parte del proceso civilizatorio que tiende a que nos reconozcamos como iguales y respetemos nuestras diferencias. Son límites al lenguaje que contienen no solo lo que se dice, sino también lo que se piensa y se hace. En la medida en que no se validen expresiones racistas o xenofóbicas difícilmente se piensa o se actúa a partir de ellas.

Por el contrario, cuando Trump dice que los migrantes son violadores, rompe esa barrera y valida las agresiones, como la que sucedió en Boston, cuando dos de sus seguidores orinaron y golpearon a un mexicano. En esa misma situación de riesgo coloca a otras minorías.

Lo de Chicago es la respuesta a esas agresiones. Las verbales de Trump y las físicas de sus seguidores. Es la consecuencia del fin de la corrección política.