Minuto a Minuto

Nacional Cae ‘el Junior’, relacionado con ataque a elementos de la SSPC en Acapulco
Con la detención de 'el Junior', el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, sentenció que las agresiones contra la SSPC no quedarán impunes
Nacional ‘Rachel’ toca tierra en Baja California con fuertes lluvias
Ensenada, Baja California, registró inundaciones y algunos daños por el ciclón postropical 'Rachel'
Nacional Huracán ‘Simon’ cambia de trayectoria; advierten que sigue el peligro en Jalisco
Los efectos de 'Simon' se prolongarán hasta el lunes, incluyendo "vientos intensos, oleaje elevado y marea de tormenta", especialmente en Jalisco
Deportes Gilberto Mora, entre las estrellas emergentes en Messi +10
Gilberto Mora figura como una de las diez estrellas emergentes del futbol
Nacional Localizan en EE.UU. a 7 migrantes desaparecidos en Chiapas
Seis migrantes extranjeros reportados como desaparecidos en Chiapas, entre 2016 y 2023, fueron localizados en EE.UU.

He comentado esta semana el libro de López Obrador 2016. La salida, subrayando la simpleza de sus instrumentos, el optimismo de sus cifras, la desmesura de sus promesas.

Añado ahora mi asombro ante lo que habría que llamar el mensaje espiritual del libro: su propuesta de una “república amorosa”.

López Obrador no solo se propone traer a México prosperidad y bienestar, se propone también revolucionar su espíritu y entregarle la felicidad. Dice:

“Cuando hablo de una república amorosa, con dimensión social y grandeza espiritual, propongo regenerar la vida pública de México mediante una nueva forma de hacer política, aplicando en prudente armonía tres ideas rectoras: la honestidad, la justicia y el amor. Honestidad y justicia para mejorar las condiciones de vida y alcanzar la tranquilidad y la paz pública; y el amor para promover el bien y lograr la felicidad”. (p. 261)

No hay novedad en los temas y tonos bíblicos del discurso de López Obrador, pero en ninguna parte los había leído tan claros como aquí.

Y con tanto desparpajo. Caben en su alegato por la felicidad social citas de José Martí, la constitución americana, la constitución de Apatzingán, el antiguo testamento, el nuevo testamento, Aristóteles, Eduardo Galeano, Ricardo Flores Magón y Silvio Rodríguez.

Dejamos aquí los linderos de la política y entramos en los de la fe. La agenda se vuelve evangelio, el proyecto político, camino de redención.

Yo no he visto nunca en López Obrador sino a un político profesional. Soy incapaz de penetrar ni de creer en su dimensión religiosa. Lo que veo en su evangelio, por lo tanto, es sobre todo el propósito político.

Creo que lee bien, hace tiempo, el germen de revolución moral que hay en el país y para captarlo en su favor ha decidido ir un paso más allá del discurso de la indignación, hasta el discurso religioso.

La pregunta sigue siendo cuántas ganas de creer hay en los mexicanos y si saltarán o no a los brazos de una promesa total, cuasi ultraterrena, de cambio.

López Obrador parece actuar en esto con pragmatismo absoluto, subiendo las apuestas: si tenemos que hacer promesas incumplibles, que sean gigantescas; si tenemos que dar soluciones difíciles, démoslas absolutas; si tenemos que estimular la fe, prometamos el cielo en la tierra.

Va ganando.

[email protected]