Minuto a Minuto

Nacional ¿Habrá prórroga para registrar las líneas celulares?, esto dice Sheinbaum
La presidenta Sheinbaum exhortó a la ciudadanía a vincular su línea celular con la CURP, medida que dijo, ayuda en el combate de delitos
Deportes Néstor Lorenzo reconoce que Estadio Ciudad de México le pesó a Colombia
Néstor Lorenzo, seleccionador de Colombia, detalló que la atmósfera del Estadio Ciudad de México sí pesó en sus jugadores
Nacional Sheinbaum pide no “engancharse” con dichos de Trump sobre los cárteles en México
La presidenta Sheinbaum aseguró que Trump "no está bien informado" cuando dice que México es controlado por los cárteles
Ciencia y Tecnología Mundial 2026: FIFA elimina casi 400 mil publicaciones dañinas en internet
El Servicio de Protección de Redes Sociales de FIFA ha revisado 3.8 millones de publicaciones en el marco del Mundial 2026
Entretenimiento Maná reúne a más de 170 mil personas en concierto gratuito en Glorieta de La Minerva
El grupo Maná emocionó a poco más de 170 mil personas en la Glorieta de La Minerva de Guadalajara, Jalisco

Estuve en Los Mochis el fin de semana, una de las ciudades que crecen a partir de una agricultura moderna que poco o nada tiene que ver con lo que significa la palabra campo en el imaginario tradicional de México, y en las prioridades del nuevo gobierno.

Lo que priva en las amplias cuadrículas verdes, minuciosamente cultivadas, que rodean la ciudad, son campos de agricultura moderna, de altos rendimientos.

Es la agricultura comercial que ha crecido sin parar en los últimos quince años, muy por encima de la economía nacional, a veces con cifras de dos dígitos.

Los cultivos tradicionales en el campo mochiteco, gran productor de maíz blanco, tienen rendimientos que en nada se equiparan a los del campo tradicional, donde las cosechas pueden ser de 2 o 3 toneladas por hectárea.

En los campos maiceros de Los Mochis, y de Sinaloa en general, el rendimiento es de 13 o 15 toneladas por hectárea. Pero es aquí donde los precios de garantía que el nuevo gobierno quiere pagar por el maíz blanco no premiarán la productividad de los campos maiceros sinaloenses pues pagará esos precios, hoy superiores al precio de mercado, a productores de poco tonelaje, lo que dejará fuera del beneficio a la mayoría de los productores sinaloenses.

El caso del maíz sinaloense prueba de modo fehaciente que enfrentar los problemas de la agricultura de altos rendimientos con criterios de apoyo a la agricultura de subsistencia es un camino seguro a una mala política hacia la productividad en el campo.

Si la realidad del campo es dual y conviven en él la agricultura moderna productiva y la tradicional de subsistencia, quizá lo inteligente sería tener también una política pública dual: la que responda a las necesidades de la productividad y la que vele por mejorar las condiciones de subsistencia características del viejo campo mexicano.

El trato igual a desiguales es una forma de desigualdad, y en el caso del campo puede obtener lo peor de los dos mundos: no aliviar las carencias del campo tradicional y quebrar la productividad del campo moderno.

Subordinar uno al otro, medirlos con el mismo rasero, le hará daño a los dos.