Minuto a Minuto

Deportes “Todo mi respeto”: El mensaje de Cristiano Ronaldo a Messi tras su despedida de la Albiceleste
El portugués Cristiano Ronaldo dedicó un emotivo mensaje a Lionel Messi, quien se despidió de la selección argentina
Nacional Reabre Monte de Piedad tras 370 días ¿qué pasará con los empeños, intereses y pagos?
Las sucursales operarán de lunes a viernes de las 8:30 a las 17:00 horas y los sábados de las 9:00 a las 14:00
Nacional Grecia Quiroz acude a San Lázaro para pedir que FGR atraiga el caso Carlos Manzo
"Lo que pido es verdad y justicia", dijo Grecia Quiroz en la Cámara de Diputados, a través de la cual se pedirá a la FGR que atraiga el caso Carlos Manzo
Nacional Inhabilitan laboratorio clandestino y aseguran precursores químicos en Sinaloa
En el lugar fueron asegurados 150 litros de precursores químicos líquidos y más de 92 kilogramos de sólidos
Internacional Murió Maricarmen Abascal, mujer que encendió las protestas contra los desalojos en España
Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desalojada el 23 de septiembre en Madrid, España, murió tras dos semanas de hospitalización

A propósito del escándalo mediático de la película Romper el círculo basada en la novela de Colleen Hoover, traigo a la mesa la sempiterna pregunta que tanto lectores como amantes del cine se hacen: ¿es mejor el libro o la película? Para empezar, el discurso cinematográfico y el literario comparten una historia como hilo conductor pero son diferentes. La materia prima de la literatura es el lenguaje. El aspecto de los personajes y los lugares donde se desarrolla la novela recaen en la imaginación del lector. La esencia del discurso cinematográfico es la imagen. El director ha elegido cómo son los personajes y los dota de un elemento de poder: una banda sonora. Ambos discursos expresan un valor estético y una visión particular del mundo, cuentan la historia de manera distinta y se significan a sí mismos.

La novela El amante de Marguerite Duras narra la historia de una quinceañera francesa que vive en Indochina —su familia ha caído en la desgracia financiera—. La joven se hace amante de un acaudalado comerciante chino. La novela ganadora del Premio Goncourt fue llevada al cine magistralmente por el director Jean Jacques Annaud; las delicadas escenas eróticas muestran la transgresión de un amor impropio, la diferencia de edades, raza y posición social.

Matar a un ruiseñor, una novela de Harper Lee, ganó el premio Pulitzer de ficción en 1961 y fue adaptada al cine por el director Robert Mulligan con guion de Horton Foote. La historia se ubica en un pueblo de Alabama en tiempos de la Gran Depresión. Narrada por Scout Finch —una niña de ocho años— que vive con su hermano mayor Jem y su padre, Atticus —un abogado viudo—, profundiza en temas como la desigualdad racial, la violencia sexual y la integridad moral de los abogados. Harper Lee lloró al ver a Gregory Peck en su papel de Atticus. 

Macario de B. Traven es la historia de un leñador sencillo y hambriento que su deseo de vida es comerse en soledad un pavo entero. Cuando se adentra al bosque para comerlo lo interrumpen una serie de personajes para pedirle una parte del pavo y Macario adquiere poderes sobre la vida y la muerte. La película fue dirigida por Roberto Gavaldón con guion de Emilio Carballido, protagonizada por Ignacio López Tarso y Pina Pellicer. Fue la primera producción mexicana nominada a los premios Oscar como mejor película extranjera.

Querido lector, si le apasionan la literatura y el cine, le recomiendo que viva la emoción del texto y luego su versión cinematográfica. Hay joyas imperdibles como Persépolis de Marjante Satrapi, llevada a la pantalla por Vincent Paronnaud; El color púrpura de Alice Walker y la película homónima de Steven Spielberg, La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán y la adaptación de Julio Bracho, Los tres entierros de Melquiades Estrada, escrita por Guillermo Arriaga y Tommy Lee Jones en la dirección; El apando de José Revueltas, dirigida por Felipe Cazals, y La pianista de Elfriede Jelinek, filmada por Michael Haneke.