Minuto a Minuto

Nacional Ejército despliega mil 170 elementos en tres estados para reforzar la seguridad
El despliegue de los elementos militares tiene el objetivo de reforzar la seguridad y contener la actividad delictiva
Nacional El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, llega a México
El canciller Juan Ramón de la Fuente recibió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Quintana Roo
Internacional Trump afirma que EE.UU. desconocía que Israel atacaría un campo de gas en Irán
Trump advirtió que Israel no atacará el campo de gas Pars Sur en Irán, salvo si este vuelve a atacar refinerías en Qatar
Internacional Mueren cuatro mujeres en Cisjordania por impacto de misiles iraníes
Las mujeres murieron a consecuencia del ataque por parte de Teherán contra suelo israelí que afectó al sur de Cisjordania
Internacional Guerra en Oriente Medio vive una importante escalada: Zovatto
Si el conflicto se traslada al ataque de campos o centros de producción de petróleo o de gas, las consecuencias económicas de esta escalada bélica podrían ser extremadamente graves

Había un griego en Chetumal que tenía en su casa una panadería y en el patio de su casa una mata de mango que llamaban mangrova por querer decir que daba los mejores mangos del mundo.

Cada vez que el mango empezaba a dar frutos, en la azotea de la casa vecina del griego aparecía la pandilla de los cubanos, mis primos Camín y sus amigos, entonces todos menores de edad, todos arrebatados por el afán predatorio de cruzar a la mata de mango y tomar sus frutos.

Al efecto habían ensamblado un tablón que extendían de su azotea hasta una rama del mango, para cruzar a la copa de la mata y escoger su botín.

El griego notó la maniobra y se dispuso a impedirla con celo militar, llegando a mostrar alguna vez a la pandilla una escopeta admonitoria.

Sin efecto alguno. Los temibles cubanos siguieron extendiendo su tablón y cruzando a la mata sin ser notados, hasta que un día, mientras hacían sus cortes, empezaron a pelear entre ellos por los mejores mangos.

El griego salió al patio atraído por sus voces. La pandilla corrió de vuelta a su azotea por el tablón, pero el tablón cayó por las carreras, dejando en la mata, solitario, a un rehén.

A estas alturas, el griego peleaba ya su guerra de Troya. No discurrió mejor escarmiento que atar al pequeño rehén a su paleta de panadero y hacer como que iba a meterlo al horno de sus panes. El rehén volvió humillado y aterrado al seno de la pandilla.

En respuesta, la pandilla subió unas piedras grandes a su azotea y dispuso otro tablón, ahora en forma de palanca para improvisar una catapulta. Luego de algún ensayo, lograron que las grandes piedras cayeran sobre el techo de la panadería.

Las láminas del techo cayeron en un estruendo de óxido y polvo sobre el horno y sobre la masa fresca del pan que iba a hornearse el día siguiente.

La panadería del griego era la única que había en Chetumal, una hazaña civilizatoria, mediterránea, en un pueblo caribeño, ajeno al trigo. Volvió a ser ajeno al trigo el día siguiente, en que no hubo pan del griego en Chetumal.

[email protected]