Como bien dicen las organizaciones reunidas en la campaña Comprender lo cambia todo, la igualdad educativa no se reduce a estar en la escuela. Lo cierto es que el derecho a aprender de los niños no es negociable
LIC. MARIO DELGADO,
SECRETARIO DE EDUCACIÓN:
+ Aprender: adquirir conocimiento
de algo mediante el estudio y la experiencia.
Diccionario de la Real Academia
Le tengo dos noticias, una buena y una mala, casi le diría que pésima. ¿Por cual empezamos?
Empecemos por la mala. 47% de los niños de primaria no entiende lo que leen. Esto es, pueden pronunciar las palabras que con su vista leen, pero si alguien les pide que expliquen lo que leyeron, pues se quedan en blanco. Y pues como ya no se permite a los maestros reprobar a los alumnos, esta deficiencia la arrastran a todo lo largo de la primaria y en los niveles superiores.
El problema es tan grave que especialistas en educación afirman que es la primera causa de abandono escolar en la educación media y media superior. De hecho, los estudiantes que no leen con fluidez al terminar 3º de primaria tienen cuatro veces más probabilidades de no graduarse de preparatoria porque no entienden los libros.
Más aún, señor secretario, solo uno de cada tres niños termina la primaria entendiendo las operaciones matemáticas básicas. No le estoy contando ninguna novedad; si usted tiene presentes los últimos datos publicados de la prueba PISA coincidirá con lo expuesto en este y en el párrafo anterior.
Otro aspecto de gran relevancia alrededor de la educación es que se suspendieron las evaluaciones nacionales; primero se canceló el Instituto Nacional de Evaluación Educativa y se sustituyó con la Comisión de Mejora Educativa, pero hasta donde sé esta última también pasó a mejor vida. A regañadientes, México participó en la última prueba PISA 2025 y mucho me temo que los resultados que se darán a conocer la próxima semana andarán por los mismos niveles, sino es que peor.
Los niños mexicanos sufren lo que el Banco Mundial llama privación de aprendizaje, esto es, la proporción de estudiantes que no alcanzan el Nivel Mínimo de Competencia Global en lectura al terminar la primaria. Si a eso le sumamos las condiciones de las escuelas, pues se llega a la conclusión de que México tiene una seria pobreza para el aprendizaje. Me refiero a que cuatro de cada 10 escuelas no cuentan con los servicios básicos de agua, electricidad, sanitarios, etc., según lo demuestra el Monitoreo Educativo de Mexicanos Primero. Y por las mismas andan los recursos tecnológicos, pues 47% de los planteles carecen de computadoras para fines de enseñanza y 58% no tiene conexión a Internet. Sí, don Mario, tenemos pobreza de aprendizaje.
Ahora bien, la mayor parte del presupuesto educativo se destina a becas, muy bien, pero esos recursos solo favorecen que los niños permanezcan en el sistema educativo, pero no garantizan que aprendan. Y aquí llegamos a un punto nodal: el presupuesto para la capacitación docente es de 91.50 por maestro, o sea, nada, y tal capacitación es más urgente ahora que deben atenerse al modelo de la Nueva Escuela Mexicana.
Aquí cabe enfocarse en una incongruencia del sistema educativo actual. La Nueva Escuela Mexicana presume de promover el pensamiento crítico, analítico y reflexivo y una actitud participativa de los estudiantes. ¿Cómo se va a lograr si no entienden lo que leen?
Esta falta de comprensión es como una condena porque se estará produciendo un capital humano con pocas habilidades para enfrentar el mundo laboral. Y no se trata de ser neoliberal, se trata de brindar a los niños las herramientas que les permitan la movilidad social cuando sean adultos.
Ahora pasemos a la buena noticia: Grupos de la sociedad civil como Mexicanos Primero y el Fondo Alternativo se han dado a la tarea de mejorar la capacidad de comprensión lectora de los niños de México. Su objetivo es que para 2030, “todos los niños y niñas en México comprendan lo que leen antes de cumplir los 10 años”. La iniciativa lleva el estimulante nombre de Comprender lo cambia todo.
La campaña promoverá un método sencillo conocido como “Las 3 C”: conocer qué dice el texto, cuestionar el significado y compartir lo aprendido en las propias palabras de los niños. La estrategia supone la suma de voluntades de la sociedad civil, la academia y, esperemos que también, de las autoridades y el magisterio.
Como bien dicen las organizaciones reunidas en la campaña Comprender lo cambia todo, la igualdad educativa no se reduce a estar en la escuela. Lo cierto es que el derecho a aprender de los niños no es negociable.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
Nueva cuenta en X: upa_ruiz
X: @Lmendivil2015
