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El momento de mayor desacuerdo con un Presidente mexicano de los tiempos recientes corresponde al mes de febrero de 1995 en que Ernesto Zedillo tuvo una aprobación de solo 23 por ciento.

La segunda calificación más baja corresponde al mes de diciembre del año 2014 en que el presidente Enrique Peña Nieto tuvo una aprobación de solo 25 por ciento.

Zedillo venía de una aprobación altísima, del orden de 76 por ciento, en diciembre de 1994. La crisis económica que siguió lo desplomó en solo unas semanas. Se recuperó, sin embargo, y en octubre del 97 tenía nuevamente una aprobación de 70 por ciento. Terminó su gobierno con una aprobación ligeramente menor, del orden de 66 por ciento.

Todo esto y mucho más puede verse en el artículo de Ulises Beltrán, “El desacuerdo con el Presidente 1994-2015”, (Nexos 447, marzo de 2015).

La curva de acuerdo y desacuerdo con Peña Nieto es más que reveladora. Empieza con una aprobación de 43 por ciento en enero de 2013 y se catapulta a un 55 por ciento en marzo, por la detención de la dirigente del magisterio, Elba Esther Gordillo.

Se sostiene arriba de 50 por ciento hasta el mes de julio, en que lo despeñan dos acontecimientos: el inicio de las marchas de la CNTE y el anuncio de la reforma fiscal. En octubre de 2013, la aprobación de Peña Nieto es de solo 35 por ciento.

Durante los meses siguientes el Presidente gana puntos hasta volver, en septiembre de 2014, al grado de aprobación con que había empezado su gobierno, 43 por ciento.

Vinieron entonces la crisis de Iguala, los asesinatos de Ayotzinapa, el escándalo de las casas presidenciales, y la aprobación presidencial se derrumbó.

En diciembre de 2014, el acuerdo con Peña Nieto era solo de 25 por ciento, la segunda cifra más baja de la historia medida en este asunto.

Según las mediciones de Ulises Beltrán, el mes de enero de 2015 registró un repunte que sitúa la aprobación del Presidente en 30 por ciento, 13 puntos por debajo de donde empezó.

 

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