Minuto a Minuto

Internacional Ovacionan al rey Juan Carlos en la corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla
El rey Juan Carlos asistió a la tradicional corrida del Domingo de Resurrección en Sevilla, acompañado por la infanta Elena
Internacional Reportan disparos cerca de la Casa Blanca; Servicio Secreto abre investigación
Tras el reporte de disparos, las operaciones de la Casa Blanca se mantienen con normalidad, si bien se reforzó la seguridad
Internacional “No gana la mentira”: Maduro envía mensaje con motivo del Domingo de Resurrección
Nicolás Maduro pidió a Jesucristo que bendiga a Venezuela y a los pueblos del mundo y los llene de fe, de amor y de esperanza
Internacional EE.UU. rescata a copiloto del caza derribado en Irán; así lo hizo
Trump ordenó una operación de búsqueda y rescate en combate para salvar al copiloto del caza derribado en Irán y evitar dar a Teherán una ventaja
Nacional Tren Suburbano aumenta su costo; estas son las nuevas tarifas
El Tren Suburbano aumentó sus tarifas, hecho que fue criticado por usuarios

No quisiera mostrarme sacrílego en estos días guadalupanos, pero debo decir que hay alguna evidencia histórica de que en algún momento del siglo XIX el culto guadalupano estuvo a punto de desaparecer en México.

Después del triunfo de la república en 1867, los liberales mexicanos arrinconaron a la Iglesia y, con ella, al santuario de la virgen morena. En 1869, la capilla del Tepeyac estaba a punto de cerrar por falta de limosnas.

Juárez “mantuvo la fiesta nacional el 12 de diciembre”, instaurada años atrás, “pero permitió que sus partidarios liberales confiscaran el capital del santuario, despojaran a la capilla de gran parte de su plata y joyas, y cerraran el convento contiguo de monjas capuchinas” (David Brading: La virgen de Guadalupe, Taurus, 2002, p. 448).

En 1880, Tirso Rafael Córdoba predicaba en el Tepeyac, “lamentando ‘el cuadro desolador’ de la indiferencia religiosa en México” y la falta de limosnas.

En 1884, a partir de su segunda presidencia, como Porfirio Díaz buscó la reconciliación con la Iglesia, tendió la mano al repatriado ex obispo poblano Labastida y Dávalos, y a su fantástico sobrino José Antonio Plancarte.

En 1876, la virgen de Lourdes es coronada como reina de Francia en una ceremonia a la que asisten 35 obispos, 3 mil sacerdotes y más de 100 mil laicos.

Inspirados por ese ejemplo, los arzobispos de México, Guadalajara y Morelia solicitaron a Roma su permiso para coronar a la virgen de Guadalupe como reina de México.

Luego de una intensa polémica contra el culto, venido de la misma iglesia, finalmente, el 12 de octubre de 1895, con la asistencia de 22 obispos mexicanos, 14 estadunidenses y otros tres de Quebec, La Habana y Panamá, se llevó a cabo en Ciudad de México la Coronación de la virgen de Guadalupe como Reina y Madre de México.

La coronación de Guadalupe marcó el renacimiento público de la Iglesia de México, luego de los adversos tiempos de la reforma liberal.

Por primera vez en casi medio siglo, los obispos volvieron entonces a hablar en nombre del pueblo de México y el culto guadalupano no hizo, en adelante, más que crecer hasta el imbatible lugar que ocupa ahora.