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Pero por supuesto que Marcelo Ebrard jamás de lanzará por su cuenta si no es ungido. Pero, como tiene su corazoncito, apuesta a que la oposición y el Metro tumben la cantada candidatura de la Jefa de Gobierno, y el presidente lo escoja como emergente.

Por eso acaba de reunir a 10 mil personas y tomó protesta a 300 para que lo representen en 300 distritos electorales. Es decir, el canciller crea su propia estructura, para demostrarle al presidente que puede ser el sustituto.

También esa estructura serviría para ser candidato del Partido Verde, palero del presidente, y hacer de segundas manos a Morena para declinar por Sheinbaum. O no hacerlo, si ella se desploma, y el presidente le cede la maquinaria electoral.

Pero eso es un cuento de hadas. Ya el presidente advirtió, a quienes no son Sheinbaum, que si tienen pensado abandonarlo, por no haber sido candidatos presidenciales, tengan mucho cuidado. Ebrard jamás se pondrá en contra de su jefe político.

Sobre todo, porque la advertencia de su jefe político se produjo después de que Ebrard presentó a aquellas 10 mil personas, y les tomó protesta a 300 para que sean sus representantes en 300 distritos electorales del país.

La amenaza del presidente de “tengan mucho cuidado” llegó luego de que Ebrard pidiera debates y renuncias al cargo por parte de los aspirantes a la candidatura. Y si alguien sabe escuchar a su jefe el presidente, ése es Ebrard.

Ebrard es un hombre de filas. Sigue siendo el mismo que cedió al presidente la candidatura en 2012, aunque ganó la encuesta que la definía, y en el 2000, cuando declinó su postulación para jefe de Gobierno en favor del actual presidente.

Ser hombre de filas lo que llevado a ser, como canciller, más papista que el Papa, y abrirse en canal a los dictadores populistas. En Rusia, entro en éxtasis ante Putin, y hasta escribió una parrafada en ruso, en su cuenta de Twitter.

Y, para congraciarse con Maduro y Ortega, critica a la OEA y a su secretario general, Luis Almagro, quien hace poco le dio un paliza verbal: “Le deseo a Ebrard que ninguna obra más que él haya hecho como jefe de Gobierno de la Ciudad de México se derrumbe”.

Pero Ebrard tiene de proruso y prodictaduras bananeras lo mismo que tiene de talabartero. Es pura pose. Recordemos que, cuando se autoexilió, no vivió en Moscú ni en Managua: se autoexilió en Estados Unidos y Francia. Es más fifí que Patricia Almendariz.

También posa cuando dice que “Yo no me voy a echar para atrás. Vamos a la encuesta y la vamos a ganar”.

Quien no se echa atrás, no tiene que decirlo.