Minuto a Minuto

Internacional León XIV pide por las 82 víctimas mortales del accidente minero en China
"En particular invoco la paz eterna para las víctimas del accidente ocurrido en los días pasados en una mina en el norte de China", dijo el papa León XIV
Nacional Iglesia católica pide no descuidar a las infancias de México por la fiebre mundialista
La Iglesia mexicana señaló que el Mundial puede ser una oportunidad para convivir en familia, compartir emociones y construir recuerdos
Nacional Cientos de ciclistas viven la experiencia “Pueblos y Paisajes 2026” en Sinaloa
Éxito en la rodada "Pueblos y Paisajes 2026": 700 ciclistas recorrieron Los Mochis, Topolobampo y El Maviri para impulsar el turismo en Sinaloa
Nacional AICM amplía cuenta con tres mil lugares de estacionamiento por el Mundial
AICM pone en operación un nuevo estacionamiento en la T2; la terminal aérea suma tres mil cajones de cara al Mundial de Futbol
Deportes Kimi Antonelli gana el Gran Premio de Canadá
Kimi Antonelli, de Mercedes, gana el Gran Premio de Canadá; Lewis Hamilton y Max Verstappen quedaron segundo y tercero, respectivamente

A riesgo de volverme también materia de caricaturistas, diré que no encuentro pobres, sino penetrantes las declaraciones del presidente Peña sobre el origen y el remedio de la corrupción.

Dijo primero que la corrupción es un asunto cultural, en el sentido de que es un capítulo viejo de nuestros usos y costumbres. Lo criticaron porque pareció que justificaba, resignado, la existencia del hecho mismo, como si hubiera dicho: “Así somos, qué le vamos a hacer”.

No sé si eso quiso decir, pero es claro que no se resignó a los hechos, pues su gobierno ha regresado meses después con una reforma constitucional para ponerle diques, precisamente, a la corrupción.

Al comentar la reforma, el presidente volvió por su revancha conceptual respecto de este mal endémico de nuestra vida pública. Dijo ahora algo más sonoro y comprometedor, pero creo que igualmente cierto:

“Decía yo que (la corrupción) es un problema a veces de orden cultural. Me he llevado por ello algunas críticas que señalan que no es cultural.  …Me parece que es un tema de orden global: está en todo el mundo. Y a veces, más que aparejado a una cultura, lo está a una condición: a la condición humana. Lo que estamos haciendo —a lo mejor le voy a dar con ello material a más de un caricaturista— es domar, auténticamente, la condición humana, llevarla por nuevos caminos, estableciendo parámetros, estableciendo límites”.

La corrupción y sus bajas pasiones son tan viejas en la historia del mundo que parecen, en efecto, parte de la condición humana. Solo han podido reducirlas, domarlas, unas cuantas sociedades cuya historia está, sin embargo, llena de ellas.

Lo han logrado todas en procesos largos, fincados en leyes y castigos que con el tiempo forman en las personas una especie de segunda naturaleza, que encuentra inaceptable la corrupción que antes era parte de su vida diaria, sus usos y costumbres: su cultura.

La condición humana no existe como algo invariable y único a largo de la historia.

Es fruto del proceso civilizatorio que la moldea, entre otras cosas “domando”, sometiendo a leyes, sus bajas pasiones, sean el homicidio o el robo, la homofobia o la corrupción.

[email protected]