Minuto a Minuto

Nacional Sheinbaum destaca a Veracruz como pieza clave de la soberanía energética nacional
Sheinbaum destacó la relevancia histórica y estratégica de Veracruz dentro de la industria petrolera nacional
Internacional Autoridades en Nueva York investigan origen de dron que llevó droga y cuchillos a cárcel
Un empleado vio que el dron sobrevolaba el Centro Correccional Marcy, en Nueva York, y dejó caer un paquete al interior del inmueble
Entretenimiento Cancelan o renombran múltiples festejos de César Chávez tras acusaciones de abuso sexual
Las acusaciones indican que César Chávez abusó sexualmente de Ana Murguia y Debra Rojas cuando aún eran menores de edad
Nacional Detienen en Veracruz a sujeto relacionado con el secuestro y asesinato del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz
La captura fue resultado de trabajos de investigación de campo y gabinete realizados por personal de la SSPC y de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la FGR
Internacional Objetivos cruzados: La agenda de Netanyahu choca con las necesidades electorales de Trump
Trump necesita encontrar una salida rápida y “exitosa” que le permita salvar la cara y reorientar su energía y agenda en los temas económicos de cara a noviembre

A riesgo de volverme también materia de caricaturistas, diré que no encuentro pobres, sino penetrantes las declaraciones del presidente Peña sobre el origen y el remedio de la corrupción.

Dijo primero que la corrupción es un asunto cultural, en el sentido de que es un capítulo viejo de nuestros usos y costumbres. Lo criticaron porque pareció que justificaba, resignado, la existencia del hecho mismo, como si hubiera dicho: “Así somos, qué le vamos a hacer”.

No sé si eso quiso decir, pero es claro que no se resignó a los hechos, pues su gobierno ha regresado meses después con una reforma constitucional para ponerle diques, precisamente, a la corrupción.

Al comentar la reforma, el presidente volvió por su revancha conceptual respecto de este mal endémico de nuestra vida pública. Dijo ahora algo más sonoro y comprometedor, pero creo que igualmente cierto:

“Decía yo que (la corrupción) es un problema a veces de orden cultural. Me he llevado por ello algunas críticas que señalan que no es cultural.  …Me parece que es un tema de orden global: está en todo el mundo. Y a veces, más que aparejado a una cultura, lo está a una condición: a la condición humana. Lo que estamos haciendo —a lo mejor le voy a dar con ello material a más de un caricaturista— es domar, auténticamente, la condición humana, llevarla por nuevos caminos, estableciendo parámetros, estableciendo límites”.

La corrupción y sus bajas pasiones son tan viejas en la historia del mundo que parecen, en efecto, parte de la condición humana. Solo han podido reducirlas, domarlas, unas cuantas sociedades cuya historia está, sin embargo, llena de ellas.

Lo han logrado todas en procesos largos, fincados en leyes y castigos que con el tiempo forman en las personas una especie de segunda naturaleza, que encuentra inaceptable la corrupción que antes era parte de su vida diaria, sus usos y costumbres: su cultura.

La condición humana no existe como algo invariable y único a largo de la historia.

Es fruto del proceso civilizatorio que la moldea, entre otras cosas “domando”, sometiendo a leyes, sus bajas pasiones, sean el homicidio o el robo, la homofobia o la corrupción.

[email protected]