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Justo hace un año, el miércoles 25 de febrero, celebré aquí la decisión del gobierno del presidente Peña Nieto y el secretario Osorio Chong de aceptar la consistente propuesta de la organización Alto al Secuestro para unificar índices metodológicos, a fin de que México dejara de ser un país con cifras dramáticamente distintas sobre este demoniaco delito.

Eran discrepancias absurdas, disparatadas. El gobierno anunciaba una baja de secuestros de 18% en 2014 respecto de 2013, mientras Alto al Secuestro registraba un aumento de 30% en ese lapso. Increíble.

“Ganamos todos”, me dijo en aquel febrero de 2015, satisfecha, la presidenta de Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace. “La ciudadanía gana al conocer la verdad y el gobierno ganará la confianza de los ciudadanos”. El entonces coordinador nacional antisecuestros, Renato Sales, me dijo por su parte: “Es voluntad de transparencia, es reconocer que ninguna estrategia en el combate al secuestro será suficiente si no se tiene el respaldo de la sociedad; por eso es muy importante que nos acompañemos para transparentar y vincular cifras, para observar avances, para evitar duplicaciones”.

Eso fue hace un año. Hoy, México está de regreso en la discrepancia y la desconfianza. “Cuando cambiaron a Renato (agosto 27) y al secretario ejecutivo (del Sistema Nacional de Seguridad Pública), todo se fue al diablo”, me dijo ayer Isabel, decepcionada. “Cada que hay cambios, se pierde la continuidad, y a la salida de Renato, se perdió. Después de su salida, todo se quedó atorado”.

—Trabajaron con un índice metodológico unificado entre marzo y agosto. Si no mal recuerdo, los resultados eran parecidos, Isabel.

—Casi, casi al parejo. Las diferencias fueron mínimas. Pero ya regresamos a la información incompleta en que cada procuraduría o fiscalía estatal avienta al mismo cajón dos o tres delitos, entre ellos el secuestro, pero lo registra como robo u otra cosa. No se reportan casos en que interviene la Policía Federal. No se actualizan las cifras con oportunidad.

Y así, un año después, México está de nuevo en la incertidumbre. El gobierno contó 107 secuestros en enero. Para Alto al Secuestro fueron 146. Es una inaceptable diferencia de 36%. Una vergüenza.

Isabel Miranda de Wallace estaba por reunirse con los mandos del Sistema Nacional de Seguridad Pública para volver a plantearles una metodología ordenada, lógica. Sólo alguien con su tenacidad parece capaz de soportar a una burocracia que compone y descompone. Pero México no puede depender de ella. Ya es hora, secretario Osorio Chong, de ser más serios, más comprometidos. Estamos hablando de secuestros.

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