Minuto a Minuto

Deportes Liga MX: ¿Dónde y cuándo ver los partidos de la jornada 5 del Clausura 2026?
La actividad del Clausura 2026 no se detiene. Este fin de semana, la Liga MX presenta una jornada 5 con duelos de alto impacto
Economía y Finanzas El aguacate mexicano, la otra estrella que domina el Super Bowl
El aguacate mexicano, también conocido como 'oro verde' tuvo exportaciones récord para la edición XL del Super Bowl de la NFL
Internacional Trump publica un video con tono racista en el que aparecen los Obama
Donald Trump publicó en su red Truth Social un video con un tono racista en donde aparecen el matrimonio Obama
Nacional Metro CDMX cierra la semana con retrasos en al menos 7 líneas
El Metro CDMX exhortó a anticipar la salida y planificar los traslados, al presentarse retrasos en al menos siete líneas
Nacional Fans de BTS y ecologistas marcharán en la CDMX
El Army de México volverá a marchar en la CDMX por precios justos y transparencia en la compra de boletos para los conciertos de BTS

Claudia Sheinbaum preside una dictadura constitucional que lleva dentro un Estado policiaco.

Ambas cosas tienen un carácter germinal. Están sembradas ya en las leyes fundamentales del país, pero no han sido aterrizadas en un sistema político, en un gobierno.

No digo que México viva en una dictadura con un Estado policiaco a su servicio. Digo sólo que las dos cosas están otorgadas, inscritas en nuestras leyes, listas para que las implante un gobierno.

Vemos gérmenes de la implantación en distintos hechos. La elección judicial del domingo fue uno de ellos: una germinación dictatorial.

En sentido estricto, la del domingo fue una elección dictada. Lo marcado en los votos es prácticamente igual a lo que el gobierno y sus agentes dictaron en sus acordeones para votantes cautivos.

Pero estamos en México. Si alguien sabe la distancia que puede haber entre las leyes y la realidad somos los mexicanos.

La ley no es la realidad. Para pasar de una a otra le faltan a la presidenta Sheinbaum redes de transmisión política, personeros, intermediarios, ejecutores leales a su voluntad y a las órdenes que salgan de su escritorio.

No es eso lo que vemos cada día. Asistimos a la inquietante paradoja de una Presidencia con enormes poderes formales y restringidos poderes reales; de un gobierno sometido al reto de problemas críticos y poderes fácticos ante los cuales parece desconcertado, inmóvil, a ratos inerme.

Tenemos una arquitectura jurídica dictatorial con un gobierno sin fuerza, en muchos momentos rendido a los hechos y a los poderes reales.

El gobierno de Claudia Sheinbaum parece débil ante el poder de su antecesor y ante las fracturas del partido que la tiene en el poder; ante el fuego amigo de sus correligionarios en el Congreso y en los gobiernos estatales; ante la autonomía de las fuerzas armadas y sus choques con las de seguridad civil; ante los asesinatos de cada día y ante las redes criminales que comparten y le disputan el poder territorial; ante el estancamiento de la economía y ante los hoyos fiscales heredados, y ante los golpes imprevisibles de su poderoso vecino.

Dictadura formal y desgobierno real. ¿Es el horizonte ante el que estamos? ¿Quiénes serán sus beneficiarios?