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Díaz de León, el banquero central de las nubes negras - diaz-de-leon-zh-32jpg-423392900
Alejandro Díaz de León. Foto de El Economista

El 1 de diciembre del 2017, Alejandro Díaz de León se convirtió en gobernador del Banco de México. ¿Podrá con el reto? Era la pregunta que estaba en el aire. A este doctor en Economía se le reconocían cualidades técnicas y una larga experiencia en el propio banco central y en la Secretaría de Hacienda. ¿Será capaz de garantizar la autonomía? Esta cuestión estaba justificada, hasta cierto punto, por su inexperiencia política. Sus antecesores, Guillermo Ortiz y Agustín Carstens, habían dejado el listón muy alto en los periodos inmediatos anteriores al frente del Banxico. Ellos habían sido secretarios de Hacienda antes que banqueros centrales y contaban con una amplia red de relaciones en el gobierno, el legislativo y en el sector privado financiero.

Pocos saben cómo defendieron Ortiz y Carstens la autonomía, pero tenemos retazos de historia. Sabemos que Ortiz no se llevaba bien con el presidente Calderón y que Carstens no tenía la mejor de las relaciones con Luis Videgaray, aunque esto no necesariamente tiene que ver con la autonomía. Lo que es un hecho es que ambos lograron resultados importantes: bajaron la inflación y contribuyeron a una estabilidad relativa del tipo de cambio.

Alejandro Díaz de León lleva 11 meses y 15 días como gobernador del Banco de México. ¿Ha podido con el reto? En este periodo en el que México ha vivido un tsunami político, el gobernador fue capaz de impulsar una política monetaria impermeable al ciclo político. En la materia de autonomía ha logrado un sobresaliente. Este año ha habido tres alzas de tasas de interés y las minutas del Banxico reflejan plena libertad deliberativa e independencia de criterio. Han sido críticas con el gobierno actual y lanzado advertencias sobre los anuncios del próximo gobierno.

Sobresaliente en autonomía y regular en resultados, los indicadores principales de desempeño del Banxico no lucen mucho en el primer año de Díaz de León: la inflación no cede y el tipo de cambio del peso frente al dólar se está convirtiendo en un dolor de cabeza.

¿Cómo evaluar la tarea del banquero central? Los insiders tienen palabras elogiosas para él. Dicen que ha hecho la chamba, pero cuentan que Carstens dejó suelto el toro de la inflación y uno que otro problema más cubierto que resuelto. Un ejemplo de ello es la desatención relativa a los riesgos de ciberataques. Reventaron en el 2018, pero la responsabilidad principal viene de antes. Corresponde al equipo de Carstens.

¿Díaz de León ha tenido mala suerte? En cierto sentido, así es. Ha gobernado con un cielo tapizado de nubes negras. En primer lugar, le tocó el fin de un largo ciclo de bajas tasas de interés en Estados Unidos. En paralelo, ha lidiado con una constelación de problemas que pegan a México, por el simple hecho de que participamos en la globalización: turbulencias en la negociación del TLCAN y amenazas proteccionistas de Estados Unidos; culminación del Brexit; tensión creciente entre Italia y la Unión Europea, además de las crisis en Turquía y Argentina. Cada uno de estos hechos pega en el tipo de cambio y pone presión inflacionaria. Hace más difícil el trabajo de Díaz de León.

¿Podrá el banquero con lo que viene? Al parecer, el karma de este doctor es despejar incógnitas incómodas. La situación internacional no mejorará y quizá se complique; además, le tocará lidiar con la curva de aprendizaje del gobierno de AMLO y lo hará con nuevos miembros de su junta de Gobierno más afines al presidente que al gobernador del banco. Vendrán también ocurrencias del legislativo y riesgos cibernéticos. Le corresponde defender la autonomía y entregar resultados, bajar inflación y ayudar a mantener el valor del peso. ¿Podrá?

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