Minuto a Minuto

Internacional Corte de EE.UU. anula sentencia contra Juan Orlando Hernández
Juan Orlando Hernández sigue en Estados Unidos después de haber sido indultado por Trump en el marco de las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025 en Honduras
Ciencia y Tecnología Los planes de contingencia para el amerizaje de Artemis II
La Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 listos, que se suman a dos helicópteros de la Marina que recogerán a los astronautas tras su amerizaje
Internacional Más de seis mil 200 niños han sido detenidos en centros para migrantes en EE.UU. en el último año
Cientos de ellos han pasado por el centro de detención para familias en Dilley, al sur de San Antonio, donde actualmente están retenidas casi 400 personas
Ciencia y Tecnología Casos de Parkinson en México podrían aumentar hasta un 171% para 2050
Especialistas advirtieron que los casos de Parkinson en México podrían aumentar hasta un 171 % para 2050, muy por encima del promedio global
Nacional Gobierno federal concluye proceso de reparación integral por descarrilamiento del Tren Interoceánico
La Segob aseguró que la "reparación integral no se limitó a una compensación económica"

La lógica del cambio a machetazos que está debajo de la reforma judicial nos ha mostrado ya sus resultados catastróficos en otros campos de la vida nacional.

El argumento político central de esa lógica es la corrupción. El Poder Judicial es tan corrupto, dice el argumento, que no hay cómo limpiarlo, hay que destruirlo todo y construir otra cosa.

Esa otra cosa es la que están dando a luz los legisladores del gobierno, cortando a ciegas, al azar, lo que no pueden limpiar con precisión y conocimiento.

Es una vieja fórmula de la llamada 4T. Destruir lo que falla “por corrupción” en lugar de simplemente limpiarlo. Y construir encima de las ruinas otra cosa, que termina siendo o un riesgo para el país o un esperpento.

Así empezó el anterior gobierno y así empieza el actual, destruyendo lo que no sabe arreglar y construyendo encima una ocurrencia.

La corrupción en el nuevo Aeropuerto Internacional de México era tanta, se nos dijo, que aunque la obra iba avanzada en un 30 por ciento, no había cómo limpiarla. Había que cortar de tajo y hacer otra cosa. Esa otra cosa fue el AIFA.

Acabar con la corrupción fue el motivo utilizado para desaparecer la Policía Federal, que tenía 35 mil efectivos. No había manera de limpiar la corporación, había que borrarla y hacer algo nuevo. Eso nuevo fue la Guardia Nacional, un cuerpo de Ejército cuyo impacto sobre la mejora en la seguridad pública es todavía invisible.

La corrupción fue también un argumento para terminar con el Seguro Popular. No era posible sanearlo paso a paso, había que cambiarlo de raíz y sembrar otra cosa. La nueva cosa fue el Insabi, cuyo pobre rendimiento el propio gobierno reconoció al disolverlo.

Corrupción incorregible había también en el sistema de abasto de medicinas: no era posible limpiarlo, había que “transformarlo” en otra cosa. Desde que esa otra cosa existe, hay un problema de abasto de medicinas.

La corrupción se declaró inexistente durante el gobierno de la llamada 4T y por intolerable en los gobiernos previos. La fórmula triunfadora fue: para mejorar las instituciones heredadas, hay que acabar con ellas.

En eso estamos.