Desde Rusia con amor


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Carlos MarínEl asalto a la razón

En la sofocante atmósfera de incertidumbre y agobio generados por los delirios electoreros y la desbordada criminalidad, un puñado de mexicanos dirigido por un estratega colombiano audaz e impredecible ha regalado a millones de militantes de partidos, simpatizantes de los presidenciables y preocupados por la galopante inseguridad una intensa bocanada de aire fresco y puro con su memorable hazaña frente a la selección alemana de futbol.

En la sofocante atmósfera de incertidumbre y agobio generados por los delirios electoreros y la desbordada criminalidad, un puñado de mexicanos dirigido por un estratega colombiano audaz e impredecible ha regalado a millones de militantes de partidos, simpatizantes de los presidenciables y preocupados por la galopante inseguridad una intensa bocanada de aire fresco y puro con su memorable hazaña frente a la selección alemana de futbol.

Quienes me conocen saben que no soy fanático de ningún deporte, pero que me gusta el beis; que aunque me soplé dos temporadas grandes y en medio una novillada, no me hice taurófilo y quedé tan villamelón que solo me acerco a la Plaza México para comer tacos, y que no me pierdo los clásicos nacionales ni los más tentadores partidos mundialistas, o que en el 98 aposté y gané con Francia por mi admirado Charles De Gol, pero conocen también mi gusto por jugarme unos pesos yéndole a probables perdedores.

Soy afortunado porque ayer gané, pero igual que yo todo el paisanaje dentro y fuera de México.

¡Gracias, Chucky Lozano!

Vaya terapia nacional de choque que nos has dado…