Se reunió en Los Pinos el gabinete de seguridad para revisar el caso de la tragedia de Iguala, en el cual, dijo el Presidente Peña Nieto, la prioridad es encontrar a los normalistas desaparecidos.

Mientras, normalistas de varios Estados bajo la tutela de la coordinadora magisterial escalan sus acciones violentas, lo cual podría llevarnos a proponerles canalizar la intensa energía generada por la agresión de Iguala.

¿Por qué no se coordinan con el gobierno federal y los miles que se manifiestan y se unen en una búsqueda masiva en las sierras que rodean a Iguala para contribuir a la localización de los desaparecidos? Claro, siempre que localizarlos sea la prioridad de los manifestantes.

¿Qué hacemos con los vándalos?

Con justa razón son muchas las voces que exigen que se castigue el vandalismo de quienes secuestran autobuses y causan destrozos en edificios públicos, exigen se aplique rigurosamente la ley.

Con dureza acusan a las autoridades de debilidad. Y uno se pregunta si acaso no ven sólo una faceta de un contexto que tiene muchas más.

De verdad, ¿creen que la intervención de fuerzas policíacas bastaría para disuadir a los vándalos? ¿Cuántos heridos sumarían el saldo de una confrontación violenta? ¿No se echaría gasolina al fuego? Conste, son preguntas.

La realidad aplasta a la teoría

Como en todas las democracias modernas, en México ya empezamos a exigirles a los políticos que sean mejores que nosotros, que su comportamiento sea como para presentarlos como ejemplo de virtudes cívicas.

La realidad, sobre todo en las democracias modernas es brutal, cruda. Tiene que ser, pues la lucha política es la disputa por el poder. Sí, las reglas deben mantenerla en los límites de la civilidad, pero casi siempre gana la condición humana.

Así, la política, como la guerra, muchas veces saca lo peor de las personas. Esa es la realidad en todas las democracias, la cual está a años luz del ideal de las teorías de cubículo.

NOTAS EN REMOLINO

El dirigente nacional del PRD, Carlos Navarrete, envió un duro mensaje al gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, al afirmar que “no mete las manos al fuego por él”… Por lo pronto, ya renunció el Secretario de Salud de Guerrero, Lázaro Mazón, patrocinador del ex alcalde de Iguala y precandidato de Morena al gobierno del Estado… Arrecian las voces perredistas que apremian al mandatario guerrerense a considerar seriamente despresurizar la situación política con su renuncia… En el Senado ya empezaron a apurarle al proceso para seleccionar al presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ojalá y no se entrampen en caprichos, porque la presencia de la CNDH es urgente en el caso Iguala… La SEP se dice dispuesta a dialogar con el movimiento estudiantil del IPN. Como antes, el gobierno federal les ha concedido casi todas sus peticiones. Ellos encarecen el diálogo, basados en el argumento de la tamalera que se negaba a venderle a un solo cliente toda la olla: “… ¿Y luego que vendo?”… El tiempo dirá si a Citigroup le resulta la apuesta de “desmexicanizar” a Banamex, una de sus filiales más rentables. Es un riesgo… Cierto, el mercado energético va a la baja, eso, dicen algunos, afectará las licitaciones petroleras que hará el gobierno mexicano. Quizá, pero otros, más realistas, piensan que los inversionistas del sector energético mundial hacen sus cálculos a largo plazo…