Minuto a Minuto

Internacional Trump amenaza con imponer un “arancel importante” a la lechuga mexicana
La controversia es por un brote de Cyclospora, parásito causante de una infección intestinal con síntomas como evacuaciones frecuentes
Internacional Del futbol al populismo de ultraderecha: Milei explota la derrota del Mundial para promoverse
"Somos llamativos, no pasamos desapercibidos, nos tienen celos y somos buenos en casi todo”; expresó con soberbia el mandatario
Nacional Alertan por robo de identidad al solicitar préstamos digitales
La Policía Cibernética emite las siguientes recomendaciones para prevenir el robo de identidad y proteger la información personal
Deportes ¿En qué equipo jugará LeBron James? Este sería su destino en la NBA, según ESPN
El alero fue la pieza más cotizada de la agencia libre, tras finalizar este verano su contrato con Los Angeles Lakers
Nacional IEMS acusa desinformación y revictimización tras suicidio de profesor señalado de abuso
El IEMS se pronunció a favor de la presunción de inocencia y el derecho al debido proceso, así como a la privacidad y resguardo de datos personales

El 16 de julio el Congreso aprobó una nueva cascada de reformas legales desconocidas para el pueblo, para el pueblo bueno y para el pueblo malo, pero que afectarán profundamente la existencia de ambos.

Dice bien María Amparo Casar que sólo una minoría de mexicanos sabe lo que dicen y entiende las profundas consecuencias de esas leyes. En particular, la denominada Ley de Inteligencia.

Sergio López Ayllón ha empezado en este diario una serie tratando de explicar las consecuencias de las reformas publicadas el 16 de julio, ya normas vigentes de nuestra vida común, aprobadas sin deliberación ni explicación alguna por un Congreso que, para estos efectos, parece clandestino y que es, por su mayor parte, ignorante también de lo que ha aprobado.

En la revista Nexos puede consultarse una explicación de estas leyes por especialistas que no ocultan su asombro ante ellas: el propio López Ayllón, Pedro Salazar, Rodrigo Díez, Luis Eugenio Navarro, Jesús Eulises González, Guadalupe Salmorán, Vladimir Chorny, Jorge Fernando Negrete…

El cambio mayor, el atentado mayor que hay en esas leyes, es que vuelven al pueblo de México sujeto de la más amplia inspección legal de la vida privada que se haya aprobado nunca en este país.

Lo ha puesto de la manera más sintética la propia María Amparo Casar en su columna. A partir de estas leyes, dice Casar, la sociedad mexicana queda “fichada”:

“Fichada” por la instauración de la CURP biométrica, con huellas dactilares, escaneo del iris e imagen facial.

“Fichada, porque el Centro Nacional de Inteligencia puede hacer investigaciones profundas de una persona por la simple presunción de que sus actividades constituyen un riesgo para la soberanía, las instituciones, la gobernabilidad democrática o el Estado de Derecho.

“Fichada, porque las nuevas leyes permiten requerir a las instituciones privadas la información que juzguen indispensable: bancos, hospitales, consultorios, escuelas, compañías telefónicas, establecimientos mercantiles, plataformas de venta de productos, centros de verificación, concesionarias automotrices…”

A espaldas del pueblo bueno, el Congreso ha puesto sobre todos nosotros una invisible y gigantesca red de vigilancia totalitaria, un Big Brother digital.