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La primera disculpa de esta columna es de parte mía para la senadora de Morena, Mónica Fernández Balboa, presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, a la que confundí con su compañera de partido la senadora Jesús Lucía Trasviña, presidenta de la Comisión de Seguridad Pública, que fue a la que quise aludir con el comentario que hice cuando la legisladora Indira Rosales, le regaló un muñeco Pinocho al secretario Alfonso Durazo, como símbolo de su propensión a mentir. Según mi crónica-crítica, la senadora Fernández al referirse al muñeco narigón había dicho: “yo pensé que era para mí”, de lo cual se infería que la presidenta del Senado se consideraba mentirosa.

Sin quitarle una sola palabra a mi comentario sobre el pueril deseo de una senadora, reconozco que erré con los nombres. Fue Jesús Lucía Trasviña, la que quiso el muñeco para ella.

También Vicente Fox se disculpó: “Una disculpa a quienes ofendí con el calificativo ‘autista’” referido a López. Para quienes viven esta situación, mi profundo deseo de que se superen y salgan adelante!”. La disculpa surgió por un tuit donde el expresidente, tras reproducir un fragmento de la conferencia mañanera en la que AMLO pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) que se pronunciara por la salida de Evo Morales de la presidencia de Bolivia, le agregó: “López, eres un AUTISTA!! Estás totalmente fuera de la realidad”.

Cuando Fox fue presidente de la República debió de saber que en el país que gobernaba —es un decir— por cada 115 chiquillas y chiquillos que vienen al mundo, una o uno de ellas o ellos, nace con la condición de autista. Además debería de saber que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el CEA (Condición del Espectro Autista) no es una enfermedad sino una manera diferente de percibir la realidad. Puede atenuarse con terapias pero por más que sea “profundo el deseo” de quien usa el sustantivo autista como insulto, no se “supera ni se sale adelante”.

Lo que sucede con Fox es lo que en psicoanálisis se conoce como un fenómeno de transferencia: “Proceso inconsciente en el que se trasladan reacciones y sentimientos propios a otras personas”. ¿Recuerdan cuando el guanajuatense llamó a su contrincante electoral Francisco Labastida, mandilón? ¿Quién resultó el mandilón? Don Vicente que terminó hasta compartiendo el poder con la señora Marta. (La mitad pensante de la Pareja Presidencial).

En marzo del 2003, la revista Proceso publicó un reportaje con el título de “Desfase psicológico de Vicente Fox”. De ahí transcribo lo que opinó el psicoanalista Armando Barriguete Castellón: “Cuando era candidato, Fox funcionó como un mesías, como un hombre voluntarioso, omnipotente, casi un mago o un dios, que vino a conquistar al pueblo de México haciendo las mayores promesas que pudieran proferirse. Lo extraño de todo es que, ya como presidente, ese pensamiento mágico continúa: lo que él piensa lo da como realizado”.

Por su parte el psicólogo social Manuel González Navarro, investigador de la UAM-Iztapalapa coincidió: “Todos los líderes necesitan despertar expectativas positivas entre su público; mienten para buscar legitimidad entre la población. Pero en el caso del presidente Fox ya se percibe un desfase. La situación es semejante a la de quien cree en un milagro. Este mecanismo mental es el siguiente: no crees porque ves el milagro, sino que primero es la creencia y después la percepción. Y, en rigor, Fox cree que el país milagrosamente está bien”.

Como padre de una persona en situación de Asperger, condición del espectro autista, no me siento ofendido por lo que escribió un individuo tan ignorante como @VicenteFoxQue ¿que de qué, güey? Prefiero tomar las cosas con sentido del humor y escribir con sarcasmo. Un sarcasmo es una expresión que a los inteligentes divierte y a los pendejos ofende.