Minuto a Minuto

Internacional Trump promete mano dura en migración y política comercial en su primer día de Gobierno
Trump mostró mano firme con su plan de deportar a todos los que están en EE.UU. ilegalmente
Nacional Acapulco celebra su primer festival musical tras huracanes
Miles de visitantes de EE.UU., Canadá, España y principalmente de México, se congregaron en Acapulco para disfrutar del 'Trópico 2024'
Internacional Trump, a favor de los ‘dreamers’ pero en contra de la ciudadanía por nacimiento
Trump externó su deseo de que los 'dreamers' puedan quedarse en EE.UU., pero adelantó que buscará acabar con la ciudadanía por nacimiento
Nacional Museo en Campeche expone máscara de jade de Calakmul, pieza clave de la cultura maya
La máscara se compone de 57 teselas de jade, dos cuentas de obsidiana y una concha; representa el rostro de un gobernante de la dinastía Kanu´l
Ciencia y Tecnología Gaceta UNAM: Instalan el Observatorio del Español para América Latina y el Caribe
El centro, que tendrá a la Universidad Nacional como sede para toda la región, analizará el tratamiento de la lengua en la enseñanza y las nuevas tecnologías en los países americanos

De la historia oficial de la Revolución Mexicana, cuyo aniversario 114 se cumple hoy, han salido algunos de los cuentos más perniciosos y más difíciles de erradicar de la conciencia pública de México.

Por ejemplo, que el espíritu de esa revolución está mejor representado por quienes la perdieron, Zapata y Villa, que por quienes la ganaron, Carranza y Obregón. 

Como en otros episodios fundadores de México, en el de la Revolución Mexicana, la posteridad oficial ha ungido a los derrotados y ha puesto en un segundo plano, cuando no satanizado a los triunfadores.

Como si el pueblo de México hubiera tenido siempre la mala suerte de que no ganara en su historia los buenos, sino los malos: no el heroico Cuauhtémoc, sino el odiado Cortés. No las encarnaciones del pueblo, Zapata y Villa, sino los conservadores, pragmáticos y oportunistas, Carranza, Obregón y Calles.

El problema de consagrar a los derrotados en vez de a los triunfadores es que instala en la conciencia pública un sentimiento de inconformidad, si no es que de resentimiento, con los hechos reales de nuestra historia.

La historia oficial al uso introduce desde muy temprano hábitos mentales de aceptación y tolerancia ante flagrantes mentiras, así como una actitud ambigua ante los héroes.

Hay que llamar tiranos a los españoles y edad oscura a la colonia donde se forjó la nación. Hay que llamar padre de la independencia a un sacerdote que fracasó en su lucha independentista y hay que llamar usurpador al militar que tuvo éxito en ella y que es el verdadero artífice de la independencia de México, Agustín de Iturbide.

Hay que reverenciar constituciones que no se han cumplido nunca y celebrar guerras, violencias y sangrías que deberían más bien avergonzarnos.

La Revolución Mexicana se celebra el 20 de noviembre, día en que no sucedió auténticamente nada. Es una de las fechas menos heroicas de todo aquel hecho histórico, porque ese día, con hora precisa, Madero convocó a la rebelión… y nadie se rebeló.

La Revolución hecha gobierno inventó que compartían ideales que se mataron entre sí, y extendió su sombra legitimadora sobre los más dispares gobiernos “emanados de ella”.

Pura fabricación oficial.

(Mañana: “Más cuentos”).