Minuto a Minuto

Nacional Huracán ‘Polo’ se intensificó a categoría 2
El huracán Polo provocará oleaje de hasta 3 metros en costas de Michoacán y Guerrero, y de hasta 2.5 metros en Oaxaca, Jalisco y Colima
Internacional Delcy Rodríguez se reúne con autoridades del BM, FMI y BID al margen de Asamblea de la ONU
El propósito de la reunión era "revisar mecanismos de cooperación técnica y financiera" de Venezuela con el BID
Nacional Aeroméxico investiga presunta filtración de datos de clientes en Telegram
Aeroméxico señaló que los datos podrían haber sido sustraídos durante un ciberataque registrado en octubre de 2025
Internacional Acuerdan México, Noruega, Qatar y Suiza reforzar cooperación para prevenir conflictos
Los representantes propusieron reforzar las alianzas multilaterales mediante el intercambio de información y experiencias en mediación
Internacional “¿Cómo me va a dejar la bala ahí?”: venezolano herido por ICE habla mientras está detenido
Presuntamente, no pueden hacerle cirugía a Wilber Garcés para sacarle la bala, porque está cerca de la columna

Fue estremecedor conversar 40 minutos con Mario Villanueva. Me quedo con la aritmética del poderoso gobernador de Quintana Roo, quien después de vivir un año como fugitivo, fue recluido en el penal de máxima seguridad de Almoloya en mayo de 2001. Y con su obsesión con el frío. 

Suma 13 años y 10 meses en prisión. Nueve en México; los otros, después de ser extraditado en 2010, en dos cárceles de Nueva York, una de Ohio y la actual, en el Centro Médico Federal de Lexington, Kentucky. 

—En Estados Unidos saldría en noviembre de 2019 —me aclaró—. Pero estoy gestionando que se tome en cuenta el tiempo que estuve preso en México para poder salir a mediados de 2017. 

—Ya no falta nada —le dije con falsa candidez. 

—No, Ciro. Entonces me enviarían a México, donde me faltan por purgar 22 años y ocho meses. En el mejor de los casos, mi condena total sería de 38 años y medio. En el peor, de 41 años, dos meses y siete días. Saldría de la cárcel a los 91 o a los 94 años, si es que estoy vivo, lo que te digo sinceramente, veo muy difícil. 

Villanueva me explicó con la pulcritud del catedrático que se ha exprimido en la preparación de su clase las contradicciones de los dos cargos con la justicia mexicana: lavado de dinero y fomento al narcotráfico. Y lo inaceptable que le resultaba y resulta que lo acusaran 26 testigos protegidos. 

—Eso demuestra la enorme saña de las autoridades mexicanas. 

—Son 14 años ya de cárcel, ingeniero. ¿Nunca se quebró el ánimo? 

—¡Nunca y nunca se va a quebrar! —subió ligeramente el tono—. Soy una gente con una voluntad muy fuerte y una mente muy terca. Mi cuerpo es el que está doblado por el problema respiratorio. Mis bronquios está cerrados por el clima. 

Me pide escucharlos a través del teléfono. Hace una pausa, un silencio. La verdad, no escucho nada. Pero imagino. Y recuerdo la primera y única vez que lo vi, noviembre de 2007, en su celda en el área de alta seguridad del Reclusorio Norte. Tenía cataratas en los dos ojos, le costaba leer. Comía pasas, almendras y ciruelas pasas. 

Hoy pinta un cuadro de maldición. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma severa, hipertensión, artritis, prostatitis, más el problema de la vista. Más el aire acondicionado, la inyección mensual de Xolair y el tratamiento diario de broncodilatadores, esteroides. 

—El exceso de medicinas me está matando. Por eso le pido al presidente Peña Nieto que me permita tratarme en México, en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Ahorita aquí en Lexington está lleno de hielo. Es una cuestión humanitaria, necesito otro clima —clama el hombre de 66 años. 

MENOS DE 140. El ala radical de la CETEG anuncia que la guerra, la guerra, comenzará hoy. ¿Perro que ladra? 

[email protected]