A cruzar los dedos


Apanicante: si ocurre otro temblor con epicentro en Oaxaca, en la capital del país no se activará la dichosa alerta sísmica.


Apanicante: si ocurre otro temblor con epicentro en Oaxaca, en la capital del país no se activará la dichosa alerta sísmica.

Si no fuera por las implicaciones mortales, las explicaciones moverían a risa:

a) El frío de los días recientes dañó 14 de 37 sensores con que cuenta esa entidad.

b) El gobierno del estado acumula una deuda de vergüenza: 24 millones de pesos.

El jefe de Gobierno de Ciudad de México informa que las estaciones del sistema “no están enviando señal en este momento. Todas las demás están funcionando, las de Oaxaca no”.

Por su parte, el director del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico no tiene empacho en advertir que, mientras Oaxaca no pague, no harán las reparaciones y que, de hacerlo, la compostura tardará… ¡15 días! En tanto, el gobernador alega que ha cubierto lo que le corresponde, pero que de su predecesor heredó la mayor parte de la deuda.

Explicaciones, pues, no faltan.

Como tampoco faltarán heridos o muertos porque no funcionan las alertas sísmicas que, se supone, aminoran la probabilidad de una tragedia colectiva.

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