Fue un gran triunfo de comunicación de López Obrador: echó una cortina de olvido sobre la responsabilidad política de su grupo político en el caso, que se registró en un municipio y un estado gobernados por ese grupo político
Sheinbaum hizo lo que debió hacer Enrique Peña en 2014 y habría salvado su mandato del revés en 2018: la FGR capturó a Ángel Aguirre, quien gobernaba Guerrero cuando desaparecieron los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Sí, porque los normalistas desaparecieron en un municipio y estado gobernados por el grupo político que gobierna México desde 2018. Hoy, ese grupo político decidió encarcelar a Aguirre, a quien Peña perdonó.
Aguirre fue detenido por encubrir un video, que muestra el momento en que policías de Iguala detienen a los normalistas: Aguirre es acusado de los delitos de obstrucción a la justicia y desaparición forzada de personas.
Aguirre debió ser capturado por el gobierno de Peña. Porque, de estas grabaciones que ocultó Aguirre, se supo enseguida: aparecieron en las pesquisas que realizó la CNDH, presidida por Luis Raúl González Pérez.
El Caso Iguala fue siempre un asunto de la izquierda que después se fue, casi en su totalidad, a Morena. El entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, llegó al cargo palomeado por López Obrador, según preciso el entonces presidente del PRD, Jesús Zambrano.
Y los 43 fueron desaparecidos por orden de Abarca, porque sabotearían un acto en el que su esposa, María de los Ángeles Pineda, presentaría su candidatura para sucederlo: el nepotismo como antigua práctica del grupo político que gobierna hoy.
Debido a la crisis, Morena quitó a su candidato a la gubernatura, Lázaro Mazón, para “no vulnerar al partido”: Mazón era el recolector de firmas para la consulta popular con la que López Obrador buscó tirar la reforma energética de Peña.
Mazón había sido alcalde de Iguala y le heredó a Abarca a Felipe Flores, el jefe de Policía Municipal que entregó a los 43 al cártel Guerreros Unidos, que confundió a los jóvenes como miembros del cártel rival, Los Rojos.
El Caso Iguala fue siempre un asunto de la izquierda que después se fue, casi en su totalidad, a Morena. Pero la administración de Peña se dejó robar la iniciativa del caso, por la izquierda que después se fue, casi en su totalidad, a Morena.
Fue un gran triunfo de comunicación de López Obrador: echó una cortina de olvido sobre la responsabilidad política de su grupo político en el caso, que se registró en un municipio y un estado gobernados por ese grupo político.
López Obrador le dio la vuelta a Peña y sembró en la sociedad las ideas de que “Fue el Estado” y “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. La sociedad olvidó que el caso ocurrió en un municipio y un estado gobernados por gente de López Obrador.
Lo curioso es que Sheinbaum haya apresado a Aguirre, un protegido de López Obrador.
