La panchera irrupción y vandálica pintarrajeada en la Octava Región Naval por parte de normalistas rurales, activistas de la rijosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (tanto de Guerrero como los acarreados de Oaxaca), representantes y padres de Los 43, es resultado de la intriga que sembró la Subsecretaría de Gobernación en el pernicioso Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes.

Fue por mediación de esa instancia federal que la dependencia que comanda el almirante José Rafael Ojeda Durán entregó al GIEI los videos de la llegada de marinos al basurero de Cocula, lo cual ocurrió minutos después de que uno de los narcoasesinos que acababa de ser capturado confesara el paradero de los desaparecidos en Iguala en la tarde-noche de 26 y 27 de septiembre de 2014.

Esa subsecretaría encabeza la innecesaria y estéril comisión de la verdad, y convenció al alto mando de que el material que entregara solo serviría para que los “expertos” normaran criterio, pero éstos hicieron públicas las imágenes, imputándole a la Marina Armada la supuesta “manipulación” de evidencias y una imaginaria “alteración de la escena”, esparciendo la insidia de una eventual siembra de restos.

La perversidad colocó al almirante secretario en la mira de quienes insisten en la fabricación de un “crimen de Estado”, ya que hace siete años él tenía a su cargo la Octava Región Naval y no pudo ser ajeno al aseguramiento del muladar, como tampoco el procurador Jesús Murillo Karam (quien también estuvo presente).

Por lo pronto, la Semar acordó con los protestantes revisar expedientes el próximo 27 de junio. 2.

El mismo martes y en la misma entidad, en la localidad Petaquillas de la capital Chilpancingo, el pueblo bueno de nutridas bases sociales del narcotráfico retuvo por nueve horas, y terminó echando de ese territorio dominado por la banda Los Ardillos, a una treintena de soldados de la Secretaría de la Defensa Nacional.

La irregular policía comunitaria, que opera con leyes aprobadas por el Congreso guerrerense pero cuya existencia es anticonstitucional, apoyó el agravio y hasta quiso quedarse con las armas de los militares, pero aceptó liberarlos con la condición de que el Ejército, a la próxima, “pida permiso” para ingresar a la zona. Entre pedradas, rechiflas y mentadas de madre, se resguardó en sus vehículos con que se dio a la fuga, una treintena de efectivos de la Sedena protagonizó una más de la humillante y deshonrosa variante del regreso sin gloria a sus cuarteles.

Los Ardillos, por cierto, en tiempos de la desaparición de Los 43, pretendieron asaltar la normal de Ayotzinapa con el propósito de levantar a sus competidores de Los Rojos, según consta en la grabación que en su oportunidad reveló MILENIO, con Omar Vázquez Arellano y/o García Velázquez –uno de los organizadores de la movilización hacia Iguala y ahora diputado federal por Morena–, enterándose a través de su preocupado camarada David Flores Maldonado, La Parka.