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El video de la fuga de Joaquín Guzmán Loera es un espejo del estado que guarda el área de seguridad pública del gobierno federal.

Particularmente expresivo es el tiempo lento de reacción de los custodios y el aparato de vigilancia todo. Tardan tres horas en emitir la alarma roja.

Hay cierta analogía entre estos tiempos anestesiados y el tiempo de reacción ante las crisis a que nos ha acostumbrado este gobierno federal. Reacciona con lentitud a las emergencias. Acaba llegando a ellas tarde y mal.

No sé si es parte de la proverbial aversión al conflicto de la política mexicana o una versión mexicana de la sabiduría universal de esperar que las cosas tomen por sí solas su nivel.

En el caso de la fuga de Guzmán Loera, el gobierno federal ha dado una muestra más de lo que un psicoanalista freudiano llamaría “compulsión a la repetición”.

Una vez más no ha acudido a tiempo y vigorosamente a atacar el problema. Una vez más ha pospuesto su solución esperando que el tiempo lime las dificultades del hecho. Una vez más el hecho ha vuelto a ellos como un escándalo mayor que revienta no en manos de los responsables originales sino en las del propio Presidente.

Este ha sido el patrón de las grandes crisis políticas del gobierno de Peña Nieto: atender tarde las emergencias luego de esperar que las aguas se calmen solas, mediante la emisión de versiones oficiales maquilladas, discretas o simplemente falsas.

Creo que puede reconocerse este modus operandi por igual en los casos de Ayotzinapa, la casa blanca, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya, las muertes de Tanhuato, y ahora la fuga de Guzmán Loera.

Es el estilo de un gobierno que no reacciona al día con día. Está desconectado del sismógrafo un tanto histérico de los medios y confía al tiempo y al olvido asuntos que luego no solo no pasan ni se olvidan, sino dejan su marca de hierro sobre la historia que pasa.

El hoyo que quedó bajo la regadera de Guzmán Loera habla del tamaño del hoyo que hay en el corazón del Estado mexicano. Es el hoyo que tiene que tapar el gobierno, desde luego con otros ingenieros.

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